La Terapia de Aceptación y Compromiso, conocida como ACT, comenzó a ganar espacio en el abordaje de distintas condiciones neurodivergentes. De hecho, cada vez son más las investigaciones que utilizan este abordaje como forma de intervención. En ese sentido, una revisión sistemática analizó intervenciones basadas en este modelo en personas con trastornos del neurodesarrollo, sus cuidadores y profesionales de apoyo. A partir de sus hallazgos, la presente nota explora qué se sabe sobre ACT, con especial atención al autismo, el TDAH y los desafíos pendientes para la literatura relacionada.

Diversidad, apoyos y salud mental: El punto de partida

ACT en autismo

Los trastornos del neurodesarrollo incluyen condiciones como el autismo, el Trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), la discapacidad intelectual, los trastornos de la comunicación, los trastornos del aprendizaje y los trastornos motores. Se trata de perfiles muy diversos, que suelen afectar la comunicación, la autonomía, el aprendizaje, la regulación emocional o la participación social. Por eso, cualquier abordaje psicológico debe considerar las necesidades, apoyos y contextos de cada individuo.

A su vez, muchas personas neurodivergentes enfrentan barreras de acceso a tratamientos adecuados. Siguiendo esa línea, tales dificultades también impactan en familias, cuidadores y equipos profesionales. Es, precisamente, en este escenario, que la ACT se ha consolidado como una línea de interés tanto en el abordaje del autismo como del TDAH, ya que pone el foco en la flexibilidad psicológica, la aceptación, los valores y la acción comprometida, en lugar de centrarse únicamente en síntomas aislados.

Tres focos de análisis: Personas, cuidadores y profesionales

La revisión sistemática examinó análisis publicados entre 2006 y 2020 sobre esta terapia en tres grupos: personas con condiciones neurodivergentes, sus padres o cuidadores y profesionales que trabajan con ellas. El objetivo fue sintetizar los resultados disponibles, evaluar la calidad metodológica de la evidencia e identificar qué preguntas siguen abiertas.

El recorrido metodológico de la revisión

Se incluyeron investigaciones revisadas por pares y publicadas en inglés que utilizaran ACT en personas con autismo, TDAH, discapacidad intelectual o trastornos del aprendizaje, así como en familiares o profesionales de apoyo.

En total, 30 publicaciones cumplieron con los criterios de inclusión. Veinte usaron diseños grupales y diez utilizaron diseños de caso único. En conjunto, participaron 735 personas, aunque 81 abandonaron antes de completar las evaluaciones

Resultados en personas con autismo, TDAH y otros perfiles

Las investigaciones con población neurodivergente mostraron conclusiones mixtas, aunque con señales prometedoras. Por un lado, al aplicar un abordaje basado en ACT en participantes con autismo, se observaron cambios favorables en estrés, síntomas emocionales, hiperactividad, conductas prosociales, calidad de vida y flexibilidad psicológica. Beneficios que, cabe resaltar, se mantuvieron durante el seguimiento realizado, que duró entre dos o tres meses.

Por otro lado, al aplicar ACT en personas con TDAH, los hallazgos también fueron parciales. Algunas investigaciones informaron reducciones en hiperactividad, impulsividad y conductas oposicionistas. Sin embargo, no se observaron avances claros en áreas cognitivas como atención sostenida, inhibición o funciones ejecutivas.

Cuidadores: Menos malestar y más acciones valiosas

Siete trabajos se centraron en madres y padres, principalmente de hijos autistas. En varios casos, los cambios se asociaron con reducciones en estrés, depresión, vergüenza, evitación experiencial y fusión cognitiva. También se observaron avances en mindfulness y acciones guiadas por valores. Paralelamente, algunos hallazgos sugirieron efectos indirectos en conductas prosociales.

Ahora bien, estos resultados son especialmente relevantes, puesto que el cuidado cotidiano conlleva una alta carga emocional y práctica. Pensar la intervención desde las familias permite ampliar el foco clínico. No se trata solo de intervenir sobre la persona que recibe el diagnóstico, sino también de acompañar a quienes sostienen rutinas y decisiones diarias.

Profesionales de apoyo: Estrés, burnout y desempeño laboral

Cinco investigaciones grupales y cuatro diseños de caso único evaluaron este abordaje en profesionales que trabajan con personas neurodivergentes. Allí se observaron cambios en eficacia percibida, mindfulness, estrés, fusión cognitiva, pensamientos asociados al burnout y desempeño laboral. En algunos casos, los beneficios se mantuvieron en seguimientos de tres a cinco meses.

También se reportaron avances en el compromiso de los profesionales con las personas a su cargo, aspecto importante, ya que el bienestar del equipo influye en la calidad del acompañamiento. Desde esa mirada, ACT no solo refiere a abordajes individuales, sino también a contextos de cuidado más amplios.

Lo prometedor no elimina las limitaciones

La revisión señaló problemas metodológicos importantes. Muchas investigaciones presentaron riesgo moderado o serio de sesgo. Adicionalmente, hubo diferencias en los diseños, las poblaciones, las medidas utilizadas, la duración de las intervenciones y los procesos trabajados.

También faltan investigaciones de alta calidad. La mayoría de las publicaciones no reportó adecuadamente la integridad del tratamiento y no siempre se incluyeron medidas de validez social. Además, muchos participantes tenían mayores habilidades cognitivas y de lenguaje, por lo que los resultados no podrían generalizarse a personas con mayores necesidades de apoyo.

¿Una línea clínica con potencial?

La revisión muestra que la Terapia de Aceptación y Compromiso podría ser una intervención prometedora para algunas personas neurodivergentes. Si bien se observaron mejoras, los hallazgos fueron mixtos, especialmente en ansiedad, malestar psicológico y algunos procesos específicos del modelo.

Pensar este abordaje exige avanzar con prudencia y precisión. En el caso del TDAH, la evidencia apunta más a cambios conductuales que cognitivos. En autismo, los resultados invitan a seguir explorando adaptaciones clínicas, apoyos visuales, lenguaje accesible y objetivos funcionales. El desafío no es vender una receta terapéutica universal, sino construir intervenciones flexibles para personas, familias y equipos reales.

Referencia bibliográfica

  • Garcia, Y., Keller-Collins, A., Andrews, M., Kurumiya, Y., Imlay, K., Umphrey, B. y Foster, E. (2022). Systematic review of acceptance and commitment therapy in individuals with neurodevelopmental disorders, caregivers, and staff. Behavior modification46(5), 1236-1274. doi:10.1177/01454455211027301