El entrenamiento funcional, dentro del ejercicio, tiene un fuerte impacto en la salud de distintas franjas poblacionales. Pues se encuentra vinculado con mejoras significativas en la calidad de vida en diversas dimensiones: social, física y psicológica. Por ejemplo, en términos físicos, este tipo de entrenamiento mejora la fuerza, resistencia, flexibilidad, equilibrio y coordinación motriz. Además, al ser un entrenamiento adaptable a las necesidades individuales, resulta beneficioso para personas de todas las edades y niveles de condición física. ¿Quieres saber más sobre cómo el entrenamiento funcional puede mejorar la salud física y mental? Sigue leyendo.

¿Qué es el entrenamiento funcional?

Es una modalidad de entrenamiento físico focalizado en ejercicios que reproducen los movimientos y trabajos que se realizan en la cotidianeidad, de acuerdo con las necesidades de cada persona. Para ello, pueden realizarse ejercicios con el propio peso corporal y/o con accesorios apropiados para ello (Bonifaz-Arias et al., 2022).

Entrenamiento funcional: ¿Cuál es su impacto en la salud?

Es decir, posee orientación al trabajo muscular en tareas de la vida cotidiana y que cada rutina de entrenamiento se encuentra adaptada a cada sujeto. Esto se conoce como principio del ejercicio individualizado. Y es que, u enfoque personalizado permite maximizar los resultados del entrenamiento, ya que se tienen en cuenta las características físicas, el nivel de condición física y los objetivos específicos de cada persona.

Origen y funciones

Su origen radica en técnicas empleadas por los médicos especializados en rehabilitación para el tratamiento de lesiones y recuperación posteriormente a cirugías. Allí, se realizan ejercicios que imitan características de los movimientos que la persona que se encuentra en rehabilitación necesita para volverlos a realizar en su vida cotidiana (Bonifaz-Arias et al., 2022).

El entrenamiento funcional se destina a una función del área del fitness que tiene como objetivo mejorar distintas capacidades como la resistencia de la mente, la fuerza y rapidez. Así como optimizar otras que comprenden la escalada, natación, carrera, salto, levantamiento y mejoramiento de técnicas de combate (Olalla-Mendoza et al., 2022).  

¿Qué hay de las recomendaciones para la salud?

Las guías internacionales para la realización de ejercicio físico recomiendan que, en el caso de los adultos comprendidos entre los 28 a 64 años, se realice el entrenamiento de la fuerza al menos 60 minutos por semana. Con intensidades entre 30% y 60% de la fuerza máxima, bajo una frecuencia mínima de dos veces por semana. Esto complementándose con entrenamientos aeróbicos y de flexibilidad (Gil et al., 2020).

Algunas ventajas

El entrenamiento es fusionado con las condiciones físicas de quienes realizan ejercicio, de ahí que resulte ser efectivo. Un entrenamiento personalizado hará posible que la persona mejore su movilidad, agilidad y equilibrio. Al tiempo que, gracias al ejercicio, su salud cardiovascular y masa muscular también se verá favorecida.

En la medida en que este tipo de entrenamiento incluye ejercicios unilaterales, bípedos y horizontales de todo el cuerpo, se obtienen efectos positivos a nivel de la potencia, la fuerza, la rapidez y la aceleración. Por lo tanto, el entrenamiento funcional implica una preparación del organismo biomecánicamente, con foco en movimientos de la vida cotidiana de las personas, además de la realización de actividades recreativas, que en conjunto pueden potenciar física y psicosocialmente.

¿Qué necesitan distintas poblaciones para una vida saludable?

Los adultos mayores en muchos casos ven su salud en declive, lo cual, se explicaría porque muchas veces, no cuentan con ejercicios acordes para su franja etaria. Cabe destacar que, en la búsqueda del desarrollo individual, la salud es un tema que resulta crucial, por lo cual, considerar este tipo de entrenamientos para dicha etapa, es la pieza faltante.

Por otra parte, las mujeres buscan una vida saludable y mejoras en su condición física, por lo que, este tipo de ejercicios funcionales podría resultar beneficioso para ello. Y es que, se adaptan a las aptitudes físicas de cada uno y están orientados a trabajar la movilidad, el equilibrio, la fuerza y resistencia. Puesto que, el hecho de realizar actividad física de manera frecuente contribuye con la prevención de enfermedades y en el mantenimiento de la salud psicofísica (Olalla-Mendoza et al., 2022).  

¿Cuál es su utilidad para la salud de los futbolistas?

Al ser un grupo de ejercicios que enseña a los atletas a manejar su peso corporal en todos los planos de movimiento, resulta adecuado para el acondicionamiento físico en la etapa de iniciación deportiva, así como para la prevención de lesiones, dada su baja intensidad.

Este tipo de entrenamiento comprende ciertos elementos tácticos, además del desarrollo o mantenimiento de capacidades físicas de los deportistas. Entre estos elementos tácticos se incluyen la estrategia de juego, la toma de decisiones bajo presión y la coordinación entre los miembros del equipo. Lo que permite que los deportistas no solo mejoren su condición física, sino también que perfeccionen su habilidad para enfrentar situaciones específicas durante la competición.

Una infinidad de beneficios

De este modo, la utilización de ciertas técnicas hace posible que los jugadores se desempeñen mejor en ciertas posiciones dentro de un equipo, dado que, aprenden la forma y el lugar de utilización de las técnicas y tácticas según la función que cumplen dentro del mismo. Optimizando así su rendimiento individual y contribuyendo al éxito del equipo en su conjunto.

Concretamente, este tipo de entrenamiento está estrechamente relacionado con el fútbol, ya que se centra en la recuperación funcional del jugador después de las competiciones. La práctica de este tipo de entrenamiento está condicionada por el tiempo disponible y la condición física del deportista. Y se ha demostrado que el enfoque es eficaz para activar los músculos adyacentes a las articulaciones y estabilizar los propios músculos (Paucar Haro et al., 2022).

Conclusión

El entrenamiento funcional como parte del ejercicio impacta en la salud, pero para eso requiere de una programación previamente estructurada. A través de la esta se reduce la probabilidad de padecer enfermedades crónicas no transmisibles, a la vez que aumenta la calidad de la salud en los sujetos. Y, asimismo, optimiza la condición física y favorece el desarrollo de tareas de la vida cotidiana con mayor funcionalidad, eficiencia y eficacia.

Para obtener una condición física óptima es necesario que cada persona cuente con una planificación individualizada previamente y una posterior realización de ejercicios que garanticen adaptaciones tanto morfológicas como funcionales del cuerpo. Esta se ha de basar en una evaluación inicial que tiene en cuenta el estado de salud, las metas personales y las capacidades físicas de cada individuo.

Referencias bibliográficas

  • Bonifaz-Arias, I., Trujillo-Chávez, H., Ortiz-Fernández, D. y Reinoso-Venegas, D. (2022). Entrenamiento Funcional de Alta Intensidad Hift y su Incidencia en las Condiciones Físicas. Dominio de las Ciencias, 8 (1), 576-591. http://dx.doi.org/10.23857/dc.v8i1.2592
  • Gil, J., Rodríguez-Delgado, A., Hernández, M., Hernández, L., Sepúlveda, E. y Rebolledo-Cobos, R. (2020). Efectos de un Programa Estructurado de entrenamiento funcional sobre la condición física saludable de adultos jóvenes de Barranquilla (Colombia). Biociencias, 15(1), 25-39. https://doi.org/10.18041/2390-0512/biociencias.1.6380
  • Olalla-Mendoza, A., Pérez-Ruiz. M y Gibert-O’farrill, A. (2022). Entrenamiento Funcional para la Mejora de la Condición Física del Personal Militar Femenino. Polo del Conocimiento, 7(4), 1057-1071. https://doi.org/10.23857/pc.v7i4.3874
  • Paucar Haro, C., Revelo Jurado, E. y Cabezas Flores, M. (2022). Entrenamiento funcional como método de recuperación poscompetencia en fútbol sub-12. Criterios de especialistas. PODIUM – Revista de Ciencia y Tecnología en la Cultura Física, 17(1), 258-273.