El tratamiento del insomnio se aplica cuando hay problemas para dormir y mantener el descanso. Se trata de la patología del sueño con más prevalencia en la población general, con 6-15% (Ohayon, 2002) y engloba los problemas para conciliar el inicio y mantenimiento del sueño. Así pues,  radica en la incapacidad del paciente de obtener un ritmo de sueño adecuado. El problema afecta de forma recíproca las complicaciones fisiológicas que traen distintos trastornos del sueño y también suele presentarse como resistencia a los tratamientos indicados (Buela-Casal, 1990). Si quieres saber más sobre el tratamiento del insomnio y las estrategias para combatirlo, sigue leyendo.

Cuando no hay descanso

Los problemas para dormir y conciliar el descanso son fruto de factores ambientales y hábitos desadaptativos, que en conjunto desencadenan en el siguiente círculo vicioso:

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Evaluación del insomnio, primer paso en su tratamiento

La etiología del insomnio, puede estar ligada a procesos fisiológicos, psicológicos y/o ambientales. Así, es necesario observar los síntomas del insomnio desde las siguientes perspectivas:

  • Ambiental: A través de la entrevista se determina, dónde duerme la persona, cómo y en qué condiciones (temperatura, interferencias y espacio).
  • Conductual: Momento en el que se origina, evolución, valoración subjetiva, tratamientos probados, estados de humor, actividad diurna y drogas consumidas.

Además, para su evaluación es necesario tener en cuenta la duración, origen, asociación a otros trastornos y el momento en la noche en que se produce. Así como también, qué tipo de durmiente es el paciente (de sueño corto o largo, por ejemplo). Es en base a esta evaluación que se seleccionará el tratamiento pertinente (Raglan et al., 2019).

Medios de evaluación de los problemas para dormir

  1. Entrevista con el insomne, su pareja y familiares.
  2. Diarios de sueño.
  3. Evaluación de somnolencia diurna (Escala de Epworth).
  4. Evaluación psicológica: Ansiedad (Inventario de ansiedad Spielberger), personalidad (El cuestionario de personalidad esquizotípica, por ejemplo) y depresión (Escala de autoevaluación de Zung).

Tratamiento: Cómo revertir los síntomas del insomnio

Después de realizar una correcta evaluación de los problemas para dormir, teniendo en cuenta el grado de manifestación de las variables vinculadas al insomnio, se debe seleccionar un tratamiento. Dependiendo de si la comorbilidad se presenta con síntomas de depresión, ansiedad, estrés o alteraciones en la personalidad (entre otras), se recomienda el uso combinado de técnicas y mejoras en la higiene general del sueño (López de Castro et al., 2012).

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Principales tratamientos del insomnio: Relajación progresiva

Se le pide al paciente que dentro de un ambiente facilitador (despojándose de pertenencias como relojes o collares) focalice su atención en diferentes grupos de músculos. Después, deberá contraerlos y descontraerlos de forma repetitiva en el siguiente orden:

  1. Manos y brazos: puños, parte anterior y posterior de brazos
  2. Nuca y hombros
  3. Ojos, cejas, frente y cuero cabelludo
  4. Boca, mandíbula y cuello
  5. Pecho y estómago
  6. Piernas, caderas y, finalmente, todo el cuerpo

Para comenzar, se le pide al paciente que tense la mano izquierda (10 segundos aproximadamente), luego que la afloje y observe la diferencia, repitiendo el ejercicio con la mano derecha. Los ejercicios han de realizarse al menos una vez al día, siendo imprescindible su práctica a la hora de dormir.

Otros métodos para tratar el insomnio

  • Biofeedback: Se basa en brindar información al paciente sobre sus procesos fisiológicos para que pueda identificarlos y tomar cierto control, aunque limitado. Un ejemplo puede ser mostrar al paciente los estudios de EEG e indicar en qué momento de la gráfica se presentan las ondas alfa y theta, características de la relajación no patológica. De esta manera, el paciente buscará promover dichos momentos tras identificarlos. insomnio
  • Otras: Relajación pasiva y utilización de la imaginación. Facilitar sensaciones que promuevan el sueño, por ejemplo: pesadez, calor en extremidades, suavidad en la palma de las manos, etc., toma de conciencia y atención en partes del cuerpo, junto con la promoción de la imaginación. La imaginación dirigida y no justificada, se basa en proponer consignas simples como imaginarse en determinado lugar y que la escena se enfoque en un objeto específico y neutro.

Líneas terapéuticas, abriendo paso en el tratamiento del insomnio

Las estrategias terapéuticas tienen que ser combinadas con los abordajes conductuales para lograr una mayor efectividad del tratamiento (Sarrais y de Castro, 2007). Las principales son:

  • Reestructuración cognitiva: Las cogniciones no deseadas irrumpen, por lo general, al dormir, prolongando la vigilia. Se busca reducir su impacto, neutralizando su valor y disminuyendo su ocurrencia. Dicha reestructuración se logra por fases, dependiendo del trastorno del paciente, las necesidades del mismo y el grado de angustia o ansiedad que operen como resistencia a otros tratamientos.
  • Identificación de pensamientos y creencias que desencadenan en algunas conductas desadaptativas. Se ha de guiar al paciente para que suplante dichas ideas por pensamientos positivos que refuercen el sueño. Esto incluye detectar el pensamiento más recurrente e intrusivo al dormir. El objetivo será lograr un control por parte del paciente, que logre cortar la cadena de pensamientos que genera él mismo.
  • Terapia racional emotiva: Diversos acontecimientos generan respuestas emocionales configuradas por creencias y esquemas de respuesta automáticos, los cuales suelen saltarse exámenes críticos. Esta terapia se enfoca en la discusión de las creencias del sujeto, que en muchos casos tiene un componente irracional y fantasioso importante.
  • Terapia cognitiva: Estados psicopatológicos son mantenidos por patrones de pensamiento automáticos y no fundados. Las distorsiones cognitivas reflejan puntos de vista irrealistas y negativos del sujeto, sobre sí mismo, el mundo y el futuro. Estas creencias o pautas cognitivas, pueden carecer de lógica para los demás, pero encajan en el esquema de al persona y es en base a este, que se categorizan todas las experiencias nuevas.

Una perspectiva cognitiva del insomnio

La idea no es derribar el sistema de creencias del sujeto, sino enfrentarlo con aquellas creencias que generan determinadas sensaciones desadaptativas, con una base irracional. Se deberá discutir con el paciente la modificación de dicho esquema, planteando la situación hipotética de cómo se sentiría si esas creencias u órdenes fuesen modificados.

Las distorsiones se desatan como respuesta a eventos adversos, cuestionar junto con el paciente su propio funcionamiento, unido con tratamientos conductuales de reacción ante los pensamientos disruptivos ya identificados, es la pauta para una reestructuración que permita corregir los hábitos del sueño y programar nuevas maneras de reaccionar ante determinados eventos neutros.

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Otro pilar en el tratamiento del insomnio: La higiene del sueño

En este punto, nos encargamos de los factores ambientales y externos que afectan a la persona a lo largo del día provocando problemas para dormir. Se enfoca en educar al paciente sobre hábitos a adquirir y evitar. Así como también, sobre la necesidad de compromiso para que se logren (Díaz y Pareja, 2008).

Entre los más comunes, podemos destacar la no ingesta de alcohol, cafeína o azúcares, hasta 4 horas antes de ir a la cama; además de condicionar el cuarto para que sea un ambiente cálido y sin distorsiones sonoras. También, evitar fumar y tomar líquidos antes de ir a dormir, para bajar la frecuencia en que se va al baño de madrugada. Realizar ejercicios y acostumbrar al cuerpo a ciertos ritmos de descanso, también son pilares fundamentales (Vázquez et al., 2010).

Control del estímulo: El arma contra la ansiedad en el tratamiento del insomnio

En quienes padecen dificultades para conciliar el sueño y controlar la ansiedad, no suele haber una clara asociación entre los estímulos que indican el dormir y la habitación, lugar donde debe desarrollarse. Esta asociación está contaminada por otras actividades que se realizan en la habitación y, más precisamente, en la cama. 

La persona, entonces, está acostumbrada a asociar su habitación con actividades antagónicas con el dormir, lo que no ayuda a detener la activación simpática y emocional a la hora de querer conciliar el sueño.

La idea es revertir este proceso a través de los siguientes pasos:

  • Solamente acostarse una vez que se tenga sueño.
  • No utilizar la cama para actividades distintas al dormir.
  • Elaborar una cadena de hábitos previos al dormir, como cerrar las puertas, acomodar la cama, dejar agua para las mascotas, etc., y repetir su orden al ir a dormir.
  • En caso de no poder dormirse (10 minutos), cambiar de habitación y realizar otra actividad o repetir el paso anterior hasta adquirir el sueño.
  • Evitar la siesta en caso de que corresponda, el exceso de tiempo en la cama y adquirir horarios para acostarse y despertar.

Conclusión: necesitamos tratar los problemas para dormir

El insomnio es uno de los trastornos del sueño más comunes, sino el más común dentro de la población psiquiátrica y no psiquiátrica. A pesar de que es muy fácil de identificar, las personas no suelen tomar cartas en el asunto hasta que los problemas subyacentes trascienden el ámbito personal. Es importante entender que los problemas para dormir, no solo tiene consecuencias sociales o laborales, sino que también es un predictor de diversas enfermedades neurodegenerativas.

El tratamiento dependerá de la cantidad y gravedad de variables asociadas y del estilo de vida del paciente. En cualquier caso, la aplicación de técnicas de relajación en combinación con cambios en el estilo de vida y estrategias terapéuticas, ha mostrado el mejor de los resultados, por lo que es ampliamente recomendable.

Referencias bibliográficas

  • Buela-Casal, G. y Navarro, J. F. (1990). Avances en la investigación del sueño y sus trastornos. Madrid: Siglo XXI.
  • Coronado, V., López, F. J. y Fernández, J. A. (2010). Efectividad del tratamiento no farmacológico para el insomnio crónico de pacientes polimedicados. SEMERGEN – Medicina de Familia, 36(5), 253-258. https://doi.org/10.1016/j.semerg.2010.01.003
  • Díaz, M. S. y Pareja, J. A. (2008). Tratamiento del insomnio. Información Terapéutica del Sistema Nacional de Salud, 32(4), 116-122.
  • López de Castro, F., Fernández, O., Mareque, M. A. y Fernández, L. (2012). Abordaje terapéutico del insomnio. SEMERGEN – Medicina de Familia, 38(4), 233-240. https://doi.org/10.1016/j.semerg.2011.11.003
  • Ohayon, M. (2002). Epidemiology of insomnia: what we know and what we still need to learn. Sleep Medicine Reviews, 6(2), 97-111. https://doi.org/10.1053/smrv.2002.0186
  • Raglan, G., Swanson, L. y Arnedt, J. (2019). Cognitive Behavioral Therapy for Insomnia in Patients with Medical and Psychiatric Comorbidities. Sleep Medicine Clinics, 14(2), 167-175. https://doi.org/10.1016/j.jsmc.2019.01.001
  • Rebok, F. y Daray, F. M. (2014). Tratamiento integral del insomnio en el adulto mayor. Alcmeon, Revista Argentina de Clínica
    Neuropsiquiátrica, 4(18), 306-321.
  • Sarrais, F. y de Castro, P. (2007). El insomnio. Anales del Sistema Sanitario de Navarra, 30, 121-134.