¿Por qué las personas con esquizofrenia alucinan? La esquizofrenia es un trastorno mental que reduce, en gran medida, la calidad de vida de quienes lo padecen. Especialmente si no se trata adecuadamente por un equipo multidisciplinar. Las alucinaciones y los delirios, también llamados síntomas positivos, son solo dos síntomas de aquellos que pueden presentarse en este trastorno mental. Existe una gran cantidad de hipótesis (ambientales, genéticas y neuroquímicas, entre otras) que intentan explicarlos. Sin embargo, sus resultados inconclusos mantienen a día de hoy el debate. En esta nota nos enfocaremos en los síntomas positivos y la hipótesis dopaminérgica. Una de las teorías más conocidas y que presenta gran cantidad de evidencia a su favor. Ahora, no todos los aspectos de la esquizofrenia pueden ser explicados basándose únicamente en la disfunción dopaminérgica. Veamos más sobre el por qué las personas con esquizofrenia alucinan, según esta hipótesis.

¿Qué supone la esquizofrenia?

La palabra psicosis se ha utilizado para referirse a la experiencia de delirios, alucinaciones y al comportamiento que surge de las mismas. Por lo tanto, las personas que padecen psicosis presentan un corte con la realidad debido a dichos síntomas (Kapur, 2003).

Una de las patologías relacionadas con los trastornos psicóticos sería la esquizofrenia. Del griego clásico: schizo (“división”, “escisión”) y phrenos (“mente”). ¿Cuándo una psicosis se diagnostica como esquizofrenia? Los síntomas han de durar al menos seis meses. Y, además, tienen que producirse varios episodios con características específicas.

¿Por qué las personas con psicosis alucinan?

Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V), la esquizofrenia es un síndrome psiquiátrico caracterizado por lo siguiente.

En primer lugar, síntomas psicóticos. Como, por ejemplo, alucinaciones, delirios y lenguaje desorganizado.

En segundo lugar, síntomas negativos. Entre los que se encuentra la disminución de la motivación y de la expresividad.

Y, por último, déficits cognitivos. Esto es, alteraciones que involucran deterioro de funciones ejecutivas, memoria y velocidad de procesamiento.

Antes que nada, una aclaración

En promedio, las personas con esquizofrenia se desempeñan de diferente manera. Parece ser que una o dos desviaciones estándar por debajo de la población general. Concretamente, en pruebas de atenciónaprendizaje y memoria, velocidad de procesamiento y funcionamiento ejecutivo. Lo que puede asociarse con peores resultados. Y, por ende, seguir disminuyendo con el tiempo.

Asimismo, es probable observar una disminución de la calidad de vida. Y, por consiguiente, del desempleo. Así como un peor funcionamiento social e institucional. Sobre todo si no se llevan a cabo los tratamientos adecuados (Raudeberg et al., 2019).

Por estas razones, el presente trastorno neurodegenerativo ha de ser muy tenido en cuenta. Sobre todo, cuando es considerado, a nivel mundial, una de las condiciones de salud más incapacitantes. De hecho, obstaculiza, en muchos casos, a la persona. Por ejemplo, al valerse por sí misma en aspectos de su vida cotidiana (Looijestijn et al., 2015).

Además, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta a más de 21 millones de personas en todo el mundo. Junto con una prevalencia de alrededor del 1% en la población (OMS, 2019). Como consecuencia, conlleva una amplia afectación. Y, por ende, ha de informarse sobre ello. Pues, si bien es un concepto muy conocido no lo es tanto su contenido.

Esquizofrenia y alucinación

Siguiendo con lo anterior, una alucinación es una experiencia sensorial. En esta se puede ver (alucinación visual), oír (alucinación auditiva), oler (alucinación olfatoria), degustar (alucinación gustativa) y sentir (alucinación táctil o alucinación somática) algo que no está presente en el momento de la percepción. Por lo tanto, podemos decir que una alucinación es una percepción falsa o engañosa.

Cabe aclarar que, experimentar alucinaciones no refiere necesariamente al padecimiento de psicosis. O, en su defecto, de esquizofrenia. Y es que, según el DSM-V, una persona puede manifestar alucinaciones debido a diversas causas. Por ejemplo, una de ellas es la ingesta o abstinencia de alguna sustancia psicoactiva.

Así pues, se desmitifica el pensamiento de que la alucinación es sinónimo de esquizofrenia. Es más, no van de la mano necesariamente. A pesar de ello, para determinarlo se requiere de la evaluación de un profesional.

Hipótesis dopaminérgica en la esquizofrenia: ¿Por qué las personas con esquizofrenia alucinan?

La idea principal que plantea la hipótesis dopaminérgica de la psicosis refiere lo siguiente. La manifestación clínica de los síntomas positivos se debe a ciertas anomalías. Entre ellas, una hiperactividad de las vías dopaminérgicas mesolímbicas. Junto con alteraciones de los receptores D1 y D2 y del espacio presináptico. Antes que nada, recordemos que los receptores D1 son postsinápticos. Mientras que los D2 post y presinápticos.

Las disfunciones del sistema dopaminérgico pueden observarse en estructuras cerebrales. Entre estas, la sustancia negra, área tegmental ventral, cuerpo estriado, corteza prefrontal y, por último, hipocampo.

¿Por qué las personas con psicosis alucinan?

Dicha hipótesis se demuestra a través de estudios de neuroimagen. En estos, se revela un aumento en la síntesis presináptica de dopamina (DA) y en los receptores D2 en el estriado.

Tales resultados se han encontrado con mayor asiduidad en pacientes con esquizofrenia (Lahera et al, 2013).

Ahora bien, la hipótesis de la dopamina es prevalente pero, aún así, no es la única. Actualmente, se proponen modelos integrados. Por consiguiente, no solo se ha de tener en cuenta esta hipótesis dopaminérgica, sino también otras. Véase el sistema glutamatérgico, sistema colinérgico, sistema serotoninérgico y sistema gabaérgico (Huang, 2020).

Pero, ¿y el rol de la dopamina (DA) en relación a las alucinaciones?

La DA es un neurotransmisor que ejerce un rol en varias funciones fisiológicas. Es más, una crucial es la de mediar la “importancia” de los hechos que se desarrollan en el ambiente. Así como las representaciones internas que hacemos de estos.

Según Egeth y Yantis se centran en los estímulos relevantes para nuestra adaptación y supervivencia. Parece ser que destacan en el campo perceptivo. Y, de esta forma, atraen nuestra atención.

Este proceso mental que permite que algunos estímulos, tanto externos (objetos) como internos (representaciones mentales), atraigan el foco de la atención genera consecuencias. Sobre todo, a nivel de pensamiento y conducta. Se denomina asignación de relevancia. También conocida como salience, en inglés.

Ciertamente, la hipótesis dopaminérgica ha evolucionado. Es más, a día de hoy, se considera un concepto que incluye una combinación de hipodopaminergia prefrontal e hiperdopaminergia estriatal. Y, posteriormente, a la hipótesis aberrante de prominencia.

Fue Kapur (2003), quien propuso la siguiente teoría. La desregulación en la transmisión dopaminérgica sería causante de una asignación de relevancia (salience) errónea. Un aspecto que, en consecuencia, generaría la liberación de DA hacia estímulos neutros. En vez de relevantes.

Así pues, dicha desregulación de la DA no media la asignación de relevancia de diferentes estímulos. Al contrario, lo que hace es generar asignación errónea de relevancia. Por esta razón, el autor la denominó teoría de la “aberrant salience” de la psicosis.

Vías dopaminérgicas

Existen varias vías dopaminérgicas, pero es la vía mesolímbica la que se encuentra asociada con el circuito de recompensa. Este regula las respuestas de la conducta frente a estímulos de gratificación y motivación.

Cabe destacar que dicha vía es la que se encuentra implicada en el desarrollo de la hipótesis dopaminérgica. Y es que, se ha demostrado que juega un papel en el desarrollo de síntomas positivos. Tanto en presencia de exceso de dopamina como en aumento del receptor D2.

Su implicación, por ejemplo, se vio reflejada en un experimento reciente de Szűcs et al. (2020). En el estudio investigaron la transducción de señales mediada por agonistas del receptor D2. Todo ello en diferentes regiones del cerebro (hipocampo, córtex prefrontal, estriado, bulbo olfatorio, cerebelo, tronco encefálico, corteza y diencéfalo) en ratas con síntomas de esquizofrenia y ratas sanas. ¿El resultado? Parece ser que el sistema de receptores dopaminérgicos D2 de las ratas con síntomas presentó alteraciones en comparación con las ratas sanas.

Ahora, como se indica, a pesar de que la disfunción en la neurotransmisión dopaminérgica parece contribuir a la génesis de ciertos síntomas en los trastornos psicóticos, la evidencia también apunta a una participación más generalizada de diversos circuitos. Así como conexiones cerebrales.

Sistema de recompensa

La DA, específicamente la vía mesolímbica mencionada, está estrechamente vinculada con la recompensa. Esta es fundamental para la supervivencia. Y, además, desempeña papeles importantes en el estímulo tanto para la alimentación, como la reproducción y el aprendizaje.

¿Por qué las personas con psicosis alucinan?

Aquellos estímulos que brindan una motivación positiva para la conducta son denominados como recompensas. Por tal razón, las recompensas son reforzamientos.

Antes que nada, veamos un ejemplo para aclararlo: “(…) Si insertamos una moneda en una máquina expendedora para obtener un chocolate, el chocolate actúa como reforzamiento para la conducta de poner monedas en la máquina.” (OMS, 2004).

Ahora, ¿qué relación guarda el sistema de recompensa cerebral con la esquizofrenia? Según Murray et al. los pacientes con psicosis presentan una respuesta fisiológica anormal en los sistemas dopaminérgicos. Sobre todo del cerebro medio, estriado y región límbica. Algo asociado al fallo en la predicción de recompensas.

Conclusión

La hipótesis dopaminérgica refiere a una disfunción de este neurotransmisor en la vía mesolímbica. Así como alteraciones tanto de los receptores D1 y D2. Y, por ende, de las sinapsis dopaminérgicas del tálamo en la psicosis y esquizofrenia.

Es así que estímulos tanto neutros como irrelevantes se interpretan de forma errónea como generadores de recompensa o castigo. Aspecto que se comprueba en gran parte de los estudios en que se utilizan tareas de recompensa.

Pero, ¿por qué las personas con esquizofrenia alucinan? Lo cierto es que, las alucinaciones conforman la vivencia directa de las representaciones internas de tales asignaciones de relevancia erróneas. Mientras, los delirios son un esfuerzo cognitivo que realiza la persona que los padece equivocado. El objetivo es darle sentido a tales asignaciones de relevancia erróneas.

Quizás, ya se va esbozando por qué las personas con esquizofrenia alucinan. A pesar de todo lo anterior, no deja de ser una incógnita. Por esto mismo, las investigaciones están en auge. Al contrario que el estigma hacia este cuadro. Si bien, la labor del profesional es informar sobre ello, también lo es la concientización. Mientras tanto, una información veraz se vuelve una necesidad.

Así pues, es crucial empatizar y respetar. Probablemente, dos imprescindibles. Con todo esto, esperamos una reflexión de lo expuesto. Así como una entrada al saber. En lugar de estigmatizar.

Referencias bibliográficas

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  • Lahera, G., Freund, N. y Sáiz-Ruiz, J. (2013). Asignación de relevancia (salience) y desregulación del sistema dopaminérgico. Revista de Psiquiatría y Salud Mental6(1), 45-51. https://doi.org/10.1016/j.rpsm.2012.05.003
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