La depresión posparto es una realidad que afecta a muchas mujeres después del nacimiento de un niño. Así, la prevención y detección temprana se tornan fundamentales. Y es que, la educación prenatal sobre las señales y síntomas, junto con el apoyo emocional continuo, pueden ayudar a prevenir la depresión posparto. Allí, toma protagonismo la comunicación abierta con profesionales de la salud y seres queridos, siendo esencial para detectarla a tiempo. Identificar los signos, como cambios en el estado de ánimo, falta de interés en el bebé o el autocuidado, es crucial. Para ello, entre otros, se cuenta con herramientas como la Escala de Edimburgo. ¿Qué es la depresión posparto? ¿Qué rol cumple la escala de Edimburgo? ¿Es útil?

La depresión posparto: Un problema real

La depresión posparto es una realidad que afecta a un significativo 13-19% de las mujeres que dan a luz en naciones occidentales. Esta afección es definida por la Asociación Americana de Psiquiatría (American Psychological Association, APA, en inglés) como un episodio depresivo mayor que ocurre durante el embarazo o en las primeras cuatro semanas después del parto.

escala de edimburgo

La misma, es una preocupación importante en el ámbito de la salud de las mujeres. Aunque los estándares de diagnóstico pueden variar, la depresión posparto generalmente se considera dentro del primer año después del nacimiento, y especialmente dentro de los primeros seis meses.

El diagnóstico diferencial

Sin embargo, es fundamental comprender que no debe confundirse con el baby blues, síntomas comunes y leves que se limitan a las dos primeras semanas tras el parto y están influenciados por cambios hormonales. Asimismo, también es distinta de la psicosis posparto, condición rara y aguda con inicio en las primeras dos semanas después del parto y que conlleva un mayor riesgo de suicidio o infanticidio (Bell y Andersson, 2016).

Algunos factores de riesgo clave

Dicha afección se asocia con diversos factores de riesgo conocidos. Entre ellos, antecedentes de psicopatología, depresión o ansiedad durante el embarazo, falta de apoyo social y eventos estresantes en la vida. No obstante, algunos investigadores incluyen la experiencia del parto y su relación con síntomas depresivos. Los predictores del parto que se han evaluado en relación con la depresión posnatal incluyen eventos objetivos y la percepción de las mujeres sobre su experiencia.

Más específicamente, factores específicos de la experiencia de parto que las mujeres consideran importantes. Se incluye el respeto, la privacidad, el apoyo, la inclusión en la toma de decisiones y la sensación de ser cuidadas. Pues, los aspectos emocionales y psicológicos pueden jugar un papel fundamental en el bienestar mental en el período posnatal (Bell y Andersson, 2016).

La escala de Edimburgo: Prevención y promoción en salud

La escala de depresión postnatal de Edimburgo (Edinburgh Postnatal Depression Scale, EPDS, en inglés) es una herramienta de evaluación ampliamente utilizada en el campo de la salud materna y mental. Fue desarrollada por Cox y colaboradores, en 1987, como una medida de autoevaluación destinada a detectar la depresión posnatal en mujeres que han dado a luz.

depresión posparto

La EPDS consta de 10 ítems cuidadosamente diseñados que abordan una variedad de síntomas de depresión, como tristeza, ansiedad y problemas para dormir. Los ítems se califican en una escala de 4 puntos, y la puntuación total indica el nivel de depresión percibido por la mujer.

Una escala práctica

Una característica valiosa de la EPDS es su capacidad para identificar posibles casos de depresión posnatal de manera temprana y efectiva. Adicionalmente, puede administrarse de forma rápida y sencilla, lo que la hace práctica en entornos de atención médica. Por otro lado, se ha utilizado en contextos más allá del período posnatal, incluyendo la detección de la depresión antenatal y en poblaciones no gestacionales, como hombres, mujeres infértiles y en el período perimenopáusico (Kozinszky y Dudas, 2015).

Detección temprana y ayuda

Investigaciones recientes han demostrado de manera consistente que los problemas de salud mental durante el embarazo, como la depresión o la ansiedad, están asociados con resultados obstétricos y neonatales adversos, aunque otros estudios no han encontrado correlación. El estrés y la depresión antenatal, por ejemplo, se han vinculado con partos prematuros y problemas de salud física, así como con futuros problemas emocionales, de comportamiento y cognitivos en el niño.

Sin embargo, es importante destacar que la puntuación en la EPDS no es un diagnóstico definitivo de depresión. En cambio, se utiliza como una herramienta de detección que puede guiar a los profesionales de la salud en la evaluación y el tratamiento temprano adecuados.

Aunque aún tenemos poca evidencia directa disponible para demostrar que el tratamiento temprano de los síntomas de depresión perinatal mejora los resultados obstétricos a largo plazo, existe suficiente evidencia que sugiere que la depresión materna está vinculada a malos resultados de salud materna e infantil, lo que aboga a favor de mejorar la detección de rutina durante el embarazo (Cox, 2019).

Limitaciones de la escala de Edimburgo

La escala de Edimburgo toma en cuenta factores culturales, como la raza y la educación, como posibles influencias en la experiencia y divulgación de los síntomas depresivos. No obstante, es importante destacar que esta escala tiene limitaciones significativas.

En primer lugar, aunque la raza es un factor cultural importante, la escala parece no abordar de manera adecuada la diversidad cultural, ya que su enfoque tiende a estar sesgado hacia la investigación en “tierras exóticas”, dejando de lado las naciones occidentales. Factores como el acceso a la atención médica, las políticas de permisos de maternidad y la seguridad financiera varían ampliamente según la región y pueden afectar significativamente la experiencia de la depresión posnatal.

Las diferencias intraculturales son significativas

Dicha limitación podría no capturar adecuadamente las diferencias en la expresión de la depresión posparto en diferentes comunidades culturales dentro de una misma región occidental. En adición, aunque la educación se considera un factor importante, la relación precisa entre la educación y la depresión no está bien comprendida, lo que resalta otra limitación en la capacidad de la escala para proporcionar una imagen completa y precisa de la salud mental posparto en diferentes contextos. Por lo tanto, se torna crucial la singularización de cada caso, contemplando las diferencias interculturales (Di Florio et al., 2017).

Conclusión

La depresión posparto es una realidad desafiante para muchas mujeres después del parto. En esta, la atención temprana es crucial, ya que puede marcar la diferencia en la salud mental de la madre y el bienestar del bebé. Por ello, reconocer los síntomas, buscar apoyo y tratamiento adecuado es esencial, especialmente cuando se cuenta con herramientas como la escala de Edimburgo. Pues, la salud mental es un pilar fundamental en la crianza de un niño y, al abordar la depresión posparto de manera proactiva, podemos ayudar a las mujeres a recuperarse y establecer un ambiente emocionalmente saludable para ellas y sus hijos. Si te interesa aprender más sobre el abordaje de la depresión, te invitamos a nuestro curso en terapia de activación conductual.

Referencias bibliográficas

  • Bell, A. F. y Andersson, E. (2016). The birth experience and women’s postnatal depression: A systematic review. Midwifery, 39, 112-123. https://doi.org/10.1016/j.midw.2016.04.014
  • Cox, J. (2019). Thirty years with the Edinburgh Postnatal Depression Scale: Voices from the past and recommendations for the future. The British Journal of Psychiatry, 214(3), 127-129. Doi: 10.1192/bjp.2018.245
  • Di Florio, A., Putnam, K., Altemus, M., Apter, G., Bergink, V., Bilszta, J., Brock, R., Buist, A., Deligiannidis, K. M., Devouche, E., Epperson, C. N., Guille, C., Kim, D., Lichtenstein, P., Magnusson, P. K., Martinez, P., Munk-Olsen, T., Newport, J., Payne, J., Penninx, B. W. y Meltzer-Brody, S. (2017). The impact of education, country, race and ethnicity on the self-report of postpartum depression using the Edinburgh Postnatal Depression Scale. Psychological medicine47(5), 787-799. https://doi.org/10.1017/S0033291716002087
  • Kozinszky, Z. y Dudas, R. B. (2015). Validation studies of the Edinburgh Postnatal Depression Scale for the antenatal period. Journal of affective disorders176, 95-105. https://doi.org/10.1016/j.jad.2015.01.044