El miedo forma parte de la naturaleza del ser humano. De hecho, es una emoción adaptativa que, al enfrentarnos a una situación peligrosa, nos prepara para la acción. Para ello, genera una respuesta de lucha o huida. Pero… ¿Qué pasa cuando este intenso malestar es generado por circunstancias de la vida cotidiana y el temor es injustificado? Cuando el enfrentamiento a una situación concreta genera un increíble terror y una ansiedad insoportable, ya no estamos hablando de miedo, se trata de una fobia. En esta ocasión, haremos un repaso general de lo que son las fobias específicas, cómo las adquirimos, por qué se mantienen y cómo pueden ser tratadas.

Cuando se trata de una fobia…

Según el Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition, DSM-5, en inglés) hablamos de fobias específicas cuando, frente a un estímulo concreto, se experimenta miedo o ansiedad de manera desproporcionada al peligro real que pueda llegar a ocurrir. Algunas de ellas son, por ejemplo, el miedo a las agujas, a los perros, a las alturas, a la oscuridad, al mar (llamada talosofobia), el miedo al cáncer (carcinofobia) y elmiedo o angustia incontrolable a estar sin el celular (nomofobia). Siendo, muchas veces, potenciados por factores genéticos, familiares, ambientales o de desarrollo (García, 2017).

¿De qué forma actuamos?

De este modo, la circunstancia u objeto generador de la ansiedad activa de manera inmediata un malestar significativo. Por consiguiente, es habitual que las personas que conviven con dicho trastorno vean trastocadas las áreas más importantes de su vida como sus relaciones interpersonales o desarrollo profesional. Y es que, una de las principales respuestas al cuadro es la evitación de manera activa del enfrentamiento al objeto fóbico.

Fobias: Más que un simple miedo

Por ejemplo, si una persona presenta fobia a los ascensores, intentará siempre subir por las escaleras o, en el momento de elegir dónde quiere vivir, optará por una casa, sin importar lo poco práctico que resulte.

¿Cómo se adquieren las fobias?

En la mayoría de los casos, la adquisición de las fobias se encuentra vinculada a un evento traumático en la infancia, la observación o vivencia de un acontecimiento traumático (fobia experiencial específica), o no (fobia no experiencial específica), y mediante información (a través de noticias, relatos, películas).

El aprendizaje determina

Respecto a esto, Chertok (2006) afirma que la adquisición de las fobias, como consecuencia de una experiencia traumática, se explica por condicionamiento clásico de la respuesta de ansiedad. Esto último, es un modelo de aprendizaje que describe cómo determinados estímulos producen de manera natural determinadas respuestas, conocidos como estímulos condicionados. Para aprender más sobre este cuadro y sus bases neurospciológicas, te recomendamos nuestro curso en ansiedad.

Por otra parte, los llamados estímulos neutros son aquellos que no tienen una respuesta predeterminada. Así, cuando un estímulo condicionado se presenta a la par que un estímulo neutro, este último queda emparejado con su respuesta predeterminada. Veámoslo con un ejemplo.

A. D. es un niño que adquirió una fobia a los ascensores. En una ocasión, quedó atrapado con su familia en el ascensor. Su hermana comenzó a gritar y, posteriormente, él también con mucha angustia (Santesteban-Echarri et al., 2016).

El ascensor, al principio un estímulo neutro, se asocia con la ansiedad y el miedo experimentados durante el encierro con la familia, convirtiéndose en un desencadenante de emociones negativas. Esta asociación condicionada genera una respuesta de ansiedad ante la mera idea de utilizar el ascensor.

¿Por qué se mantienen las fobias?

Como mencionamos anteriormente, las personas que presentan fobias desarrollan conductas evitativas. Estas tienen un objetivo, prevenir o eliminar la ansiedad generada por el estímulo estresor. Un tipo de actuación que genera alivio debido al alejamiento del estímulo fóbico y, por tanto, la disminución de la ansiedad.

De este modo, el alivio generado por alejarse del estímulo estresor hace que las conductas de evitación sean más probables en el futuro. En consecuencia, la fobia se mantiene en el tiempo. Proceso conocido como reforzamiento negativo (Chertok, 2006).

¿Cómo pueden eliminarse las fobias?

Según el novelista Patrick Modiano, no hay mejor sistema para que desaparezcan los fantasmas que mirarles a los ojos 

El tratamiento de la fobia gira en torno a la terapia farmacológica, terapia conductual y terapia cognitiva. Varios estudios han comprobado que la exposición al estímulo fóbico ha demostrado ser de los métodos más efectivos en el tratamiento de las fobias. Al parecer, la exposición in vivo es una de las intervenciones más eficaces y duraderas, pudiendo complementarse con técnicas de relajación muscular, psicoeducación y estrategias cognitivo conductuales (Rojas et al., 2018).

También se destaca la exposición en imaginación y desensibilización sistemática o la desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR). Y, recientemente, el uso de la tecnología y realidad virtual (Thng et al., 2020).

Entornos virtuales: Claves en las fobias

Freitas et al. (2021) demostraron que la exposición en entornos virtuales al estímulo fóbico reducía significativamente los niveles de ansiedad, miedo y conductas evitativas. La exposición a actividades como volar o conducir mediante realidad virtual resulta mucho más accesible y no implica riesgo.

Por otra parte, esta técnica es guiada por un profesional que controla de manera directa las respuestas de miedo, ansiedad y evitación. Además, la tarea puede modificarse o aplicarse las veces que sean necesarias según las necesidades de la persona.

Conclusión

No cabe duda que las fobias específicas generan un intenso malestar, asociado a un deterioro significativo en el día a día y adaptación de rutinas para evitar el enfrentamiento al estímulo fóbico. Si bien a lo largo de la historia la exposición in vivo ha sido el método más utilizado para la eliminación de las fobias, en algunas situaciones la exposición real al estímulo resulta muy poco práctica e incluso peligrosa.

Es en este contexto, y gracias al desarrollo tecnológico actual, que la exposición mediante realidad virtual gana popularidad, ya que obtiene resultados muy satisfactorios. Ahora, es importante remarcar que en todos los casos la exposición ha de ser realizada de manera gradual, planificada y con apoyo de un profesional. De esta manera, trabajando de forma constante, las fobias pueden ser superadas de manera satisfactoria.

Referencias bibliográficas

  • American Psychiatric Association. (2013)Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). https://doi.org/10.1176/appi.books.9780890425596
  • Chertok, A. (2006). Las causas de nuestra conducta. Centro de Terapia Conductual.
  • Freitas, J. R. S., Velosa, V. H. S., Abreu, L. T. N., Jardim, R. L., Santos, J. A. V., Peres, B. y Campos, P. F. (2021). Virtual reality exposure treatment in phobias: a systematic review. Psychiatric Quarterly, 92(4), 1685-1710. Doi: 10.1007/s11126-021-09935-6
  • García R. (2017). Neurobiology of fear and specific phobias. Learning & memory (Cold Spring Harbor, N.Y.)24(9), 462-471. https://doi.org/10.1101/lm.044115.116
  • Rojas, V. C., Menal, I. C. y Rodríguez, I. F. M. (2018). Terapia cognitivo conductual en un caso único de fobia a la conducción. Revista de Casos Clínicos en Salud Mental, 6(1), 71-83. http://www.casosclinicosensaludmental.es/ojs/index.php/RCCSM/article/view/37
  • Thng, C., Lim-Ashworth, N., Poh, B. y Lim, C. G. (2020). Recent developments in the intervention of specific phobia among adults: a rapid review. F1000Research9, F1000 Faculty Rev-195. https://doi.org/10.12688/f1000research.20082.1