En la neuroeducación se tienen en cuenta los diferentes ámbitos que implican el proceso de enseñanza-aprendizaje. En este caso, nos centraremos en un aspecto relevante, las emociones en el aprendizaje o la educación. Buscaremos entender la importancia de reconocer y comprender su participación para un aprendizaje duradero. De igual manera, es importante tener en cuenta el desarrollo de la inteligencia emocional. Siendo relevante el trabajo en estudiantes y docentes y, en consecuencia, su aplicación ayuda a profundizar y afianzar otros aprendizajes.

Procesamiento de las emociones en nuestro cerebro

El procesamiento de las emociones se lleva a cabo principalmente por el sistema límbico. Está conformado, entre otras estructuras, por:

  • Hipocampo
  • Amígdala
  • Hipotálamo
  • Fórnix
  • Cuerpos mamilares

Dichas estructuras interpretan las sensaciones que reciben y les dan un significado. Seguido a esto, se pasa la información al neocórtex y junto con el sistema límbico, se procesa la información y desarrolla la emoción. Esta puede ser valorado como positivo o negativo. De igual manera, pueden cambiar o configurar el estado de ánimo.

La memoria a largo plazo también tiene un papel fundamental en dicho proceso. Junto con los receptores de nuestros sentidos, se conecta y activa los recuerdos que se relacionan con esa sensación. Como resultado, proporcionan información apropiada sobre los estímulos que se presentan. Por lo tanto, nos ayudan a entender si lo que acontece es una amenaza para nosotros, o por el contrario, es algo que nos proporciona bienestar.

¿Cómo afectan las emociones en el aprendizaje?

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Para comenzar, es importante indicar que la amígdala y el hipocampo son las dos regiones cerebrales más relevantes para el aprendizaje. Ayudan a decidir el carácter de las reacciones (positivas o negativas) ante la información que ingresa al cerebro a través de cualquier estímulo.

Se ha encontrado que las emociones ayudan a fomentar el aprendizaje, ya que pueden estimular la actividad de las redes neuronales, reforzando las conexiones sinápticas. Por lo tanto, se ha evidenciado que los aprendizajes se consolidan de mejor manera en nuestro cerebro cuando se involucran las emociones.

Sin embargo, hay que aclarar que las emociones como la alegría, son aquellas que se relacionan con un aumento y mejora en la consolidación del aprendizaje. Por lo tanto, cuando el ambiente es positivo en el aula, el cerebro emocional recibe de mejor manera los estímulos externos. En consecuencia, los conocimientos se adquieren con más facilidad y lo aprendido se mantiene en el tiempo.

Por el contrario, cuando el aprendizaje se acompaña de emociones como rabia o miedo, el efecto es contrario. En tal caso, el proceso se retrasa y se vuelva más complicado aprender. Teniendo el efecto contrario en los procesos educativos y siendo imprescindible evitar tal tipo de emociones en el aula.

La inteligencia emocional y la importancia de las emociones en el aprendizaje

Como ya dijimos anteriormente, las emociones son vitales en el aprendizaje. Por lo tanto, el conocer cómo se manejan y qué beneficios tienen en los procesos de educación es fundamental para la neuroeducación.

En este caso, hablaremos de la inteligencia emocional. Esta se define como la capacidad para razonar aspectos relacionados con las emociones y entender el potencial que tienen para guiar y mejorar nuestros pensamientos. Como resultado, se mantiene una estructura de pensamiento flexible, alta autoestima y adaptación del pensamiento hacia múltiples situaciones que ayudan a tener relaciones gratificantes.

Para la inteligencia emocional, existen varios modelos explicativos de las emociones en la educación, pero sin duda, el más conocido es el modelo de Goleman. Para este autor, la inteligencia emocional es la clave para resolver problemas vitales. Su modelo presenta 4 partes:

  • Conocimiento de uno mismo: Se enfoca en el autoconocimiento emocional, aprendiendo a atender, reconocer y expresar los propios sentimientos y emociones.
  • La autorregulación: Centrada en la capacidad para manejar las emociones y tener beneficios de las mismas. Se integran aspectos como la adaptabilidad, el optimismo, etc.
  • Conciencia social: Conformada por la empatía y la conciencia de las organizaciones sociales, siendo vital para desarrollar buenas relaciones interpersonales.
  • Regulación de las relaciones interpersonales: Abarca competencias de liderazgo, manejo de conflictos y trabajo en equipo.

El desarrollo y manejo de estas habilidades ayudarán a que el aprendizaje sea mucho más adecuado. En otras palabras, el control de la emoción permite que se encamine hacia un aprendizaje mucho más profundo y significativo. Como resultado, se promueve la autorregulación y manejo adecuado de las emociones y sentimientos. Convirtiéndose, así, en una vía que permite los aprendizajes de manera más profunda.

¿Qué ventajas tiene la educación emocional?

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Lo que llamamos “educación emocional”, responde a las necesidades sociales y emocionales en la educación de las personas. Esto ayuda en el desarrollo personal y puede prevenir trastornos como la ansiedad y la depresión. Asimismo, engloba estrategias para resolver conflictos personales y sociales. Por ello, es de gran importancia la implementación de dicho tipo de educación en los ámbitos escolares.

En este aspecto, el aprendizaje de las emociones, la aplicación y enseñanza de conceptos como la inteligencia emocional, va a darles muchas ventajas a los estudiantes a nivel educativo y personal. Con la comprensión de sus emociones adquieren herramientas que pueden ayudarles en situaciones que se presentan con otras personas, o inseguridades personales del día a día. También, les ayudarán en el aprendizaje de los conceptos enseñados en la escuela, ya que podrán cambiar las actitudes o manejar las emociones frente a los problemas. De este modo, el aprendizaje será mucho más profundo y adecuado.

Así mismo, varias investigaciones han encontrado que los docentes también deben recibir esta “educación emocional” debido a sus mejoras significativas a nivel profesional y personal. Específicamente, hablamos de una mayor conciencia emocional que da como resultado un pensamiento más regulado y respuestas más resolutorias. De esta manera, se promueve una mejora en las estrategias aplicadas y un aumento en las habilidades sociales.

En consecuencia, se podrán manejar de manera más asertivas diferentes tipos de problemas que ocurran dentro del aula. Por tanto, su aplicación se produce tanto en las actitudes de los alumnos frente a los profesores, como en la mediación de conflictos que se puedan presentar entre los estudiantes. Es decir, se promueven herramientas tanto en aspectos sociales como del mismo aprendizaje de la temática que se enseña.

Conclusión

La emoción es una esfera fundamental de los seres humanos, por lo tanto, interviene en múltiples aspectos de nuestras vidas. Ciertamente, la educación no es ajena a esta influencia. La enseñanza del manejo de las emociones en el ámbito educativo se vuelve una herramienta necesaria no solo para el aprendizaje escolar, sino para enfrentar los desafíos diarios.

Entender cómo las emociones pueden afectar distintos procesos como la memoria y la atención, ayuda no solo a los docentes en el momento de dar clases, sino también a los alumnos para que sepan cómo pueden influir en su aprendizaje. Finalmente, se vuelve imprescindible la enseñanza de la regulación de emociones y del autoconocimiento para generar estrategias de confrontación frente a cualquier adversidad.

Referencias bibliográficas

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