La dificultad para relacionarse socialmente afecta a millones de personas en todo el mundo. Durante décadas, la terapia cognitivo-conductual (TCC) ha sido la intervención psicológica de referencia para abordar la ansiedad social, mostrando resultados sólidos en la reducción del miedo y la evitación. En los últimos años, la investigación exploró nuevas alternativas, entre ellas la estimulación cerebral no invasiva, con el objetivo de potenciar los beneficios terapéuticos. ¿Puede la integración de dichas estrategias representar un camino más eficaz para quienes conviven con este desafío?
Un trastorno con múltiples consecuencias

Actualmente, la ansiedad social es el trastorno que se presenta con una prevalencia mundial del 2,4 % en el último año. Se caracteriza por un intenso miedo a las situaciones sociales donde la persona anticipa ser evaluada negativamente. Este temor conlleva la evitación de situaciones vinculares, afectando significativamente no solo en la vida cotidiana, sino que también predispone a condiciones físicas como el insomnio y la diabetes.
Impacto y abordajes de la ansiedad social
En cuanto a las intervenciones, la TCC, especialmente la basada en la técnica de exposición, ha demostrado ser efectiva en el tratamiento de la ansiedad social. Esta terapia enseña a los pacientes nuevas formas de pensar, comportarse y reaccionar ante situaciones que les provocan malestar y temor.
Asimismo, la estimulación transcraneal por corriente directa (Transcranial Direct Current Stimulation, tDCS, en inglés) es una técnica cerebral no invasiva, la cual también ha emergido como una opción potencial. La misma intenta modular la excitabilidad cortical mediante la aplicación de una corriente eléctrica débil sobre el cuero cabelludo.
¿Cómo se diseñó el estudio?
El ensayo clínico aleatorizado incluyó a 37 adultos con ansiedad social y depresión comórbida, divididos en tres grupos. El primero fue TCC más tDCS activa, el segundo tDCS activa sola y el tercero TCC más tDCS simulada. La estimulación cerebral fue aplicada durante 20 minutos, dos veces al día, durante cinco días consecutivos. La misma se dirigió a la corteza prefrontal dorsolateral izquierda y la corteza prefrontal medial. Finalmente, la TCC, basada en la técnica de exposición, se administró en sesiones individuales de 12 a 20 veces durante dos meses y medio.
Se utilizaron distintos instrumentos para evaluar los diversos constructos. En la dificultad para relacionarse vincularmente, se utilizó la escala de ansiedad social de Liebowitz (Liebowitz Social Anxiety Scale, LSAS, en inglés). Para los estados depresivos, se empleó el inventario de depresión de Beck (Beck Depression Inventory, BDI, en inglés). En la calidad de vida, se utilizó el cuestionario de calidad de vida de la Organización Mundial de la Salud (World Health Organization Quality of Life-BREF, WHOQOL-BREF, en inglés).

Por último, en la preocupación excesiva se empleó el cuestionario de preocupación del estado de Pensilvania (Penn State Worry Questionnaire, PSWQ, en inglés). Las evaluaciones se realizaron al inicio, después de la intervención y a los tres meses de seguimiento.
Hallazgos que marcan un camino
Los resultados encontrados revelaron mejoras significativas en los síntomas ansiosos, depresión y preocupación excesiva en todos los grupos de intervención. Sin embargo, el grupo que recibió la combinación de TCC y tDCS mostró una reducción numéricamente mayor en los síntomas de ansiedad social, especialmente en la subescala de miedo.
Además, solo los grupos que recibieron la estimulación cerebral, ya sea solo o combinado con TCC, mostraron mejoras considerables en la calidad de vida. Lo anterior, tanto en las puntuaciones totales como en los dominios físico y psicológico.
Cambios sobre la depresión y la preocupación
Además de la ansiedad social, se encontraron mejoras relevantes en los síntomas de depresión y preocupación excesiva en todos los grupos de intervención. Mejoras que se mantuvieron en el seguimiento de tres meses, lo que indica la durabilidad de los efectos terapéuticos de las intervenciones.
Impacto en la calidad de vida
Asimismo, la calidad de vida mejoró significativamente solo en los grupos que recibieron tDCS. Lo dicho sugiere que tal enfoque, ya sea solo o en combinación con TCC, parecería tener un impacto positivo en el bienestar de los pacientes con síntomas ansiosos y depresión comórbida. En ese sentido, la tDCS podría ser una intervención prometedora para mejorar la calidad de vida, aunque se requiere más investigación para confirmar los hallazgos.

Aspectos a considerar
A pesar de sus hallazgos prometedores, el estudio presenta algunas limitaciones. En primer lugar, el tamaño de la muestra fue relativamente pequeño, lo que puede limitar la generalización de los resultados. Además, la duración del seguimiento fue de solo tres meses, por lo que no se logra determinar la sostenibilidad a largo plazo de los efectos observados.
Por otro lado, la variabilidad en los tiempos de evaluación postintervención debido a las diferentes duraciones podría haber influido en los resultados. Sin embargo, a pesar de estas limitaciones, ofrece valiosas contribuciones a la comprensión de las intervenciones para la ansiedad social.
Hacia nuevas estrategias terapéuticas
Sin dudas, el artículo destaca la eficacia de la terapia cognitivo conductual, la estimulación cerebral y su combinación en la reducción de los síntomas de ansiedad social y depresión, así como en la mejora de la calidad de vida. La combinación de ambas intervenciones mostró una superioridad numérica en la reducción de los síntomas de esta dificultad ansiosa, especialmente en la subescala de miedo. Además, la tDCS sola también demostró ser una intervención efectiva.
Concluyendo, tanto la TCC como la tDCS son intervenciones efectivas para la ansiedad social y la depresión comórbida. Sin embargo, se requieren estudios adicionales con muestras más grandes y seguimientos a largo plazo para confirmar estos hallazgos y optimizar los protocolos de tratamiento. Por último, te invitamos a nuestro curso Ansiedad Infantil: Evaluación, herramientas clínicas y estrategias de acompañamiento para seguir profundizando en la comprensión, evaluación y acompañamiento de esta problemática.
Referencia bibliográfica
- Amiri Sararudi, P. S., Khakpour, M. S., Kazemi, M., Mousavi, S. E., Nitsche, M. A., Salehinejad, M. A. y Dadashi, M. (2025). Efficacy of CBT, intensified tDCS and their combination for reducing clinical symptoms and improving quality of life in social anxiety disorder with comorbid depression: a randomized controlled trial. BMC Psychiatry, 25(1), 1-15. Doi: 10.1186/s12888-025-06866-5





















