Es probable que te encuentres familiarizado con la noción de amnesia, una afección donde la pérdida de memoria es protagonista. Pero, ¿sabías que no existe un solo tipo? No todas se tratan de síndromes amnésicos que ocurren tras sufrir un golpe en la cabeza, pues también existen amnesias de causas psicológicas producto de un trauma emocional. En esta nota, trataremos de adentrarnos al concepto de amnesia y en alguna de sus clasificaciones. De ese modo, podremos aprender a qué nos referimos con amnesia anterógrada, retrógrada, psicógena y orgánica.

¿Qué queremos decir cuando hablamos de amnesia?

Es difícil encontrar una definición de amnesia que nos permita englobar a todos sus tipos. Por lo tanto, un acuerdo al que podríamos llegar sería que la amnesia es cualquier pérdida patológica de la memoria. Esta pérdida puede afectar la capacidad de recordar información previamente adquirida, eventos pasados, e incluso puede dañarse la capacidad de codificar y almacenar nuevas memorias (Ardila et al., 2015).

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Como hemos dicho, existen varios tipos de amnesias y formas de clasificarlas. Sin embargo, las dos grandes clasificaciones suelen ser por su cronología y origen.

En el primer caso, se ubicarían los tipos de amnesias anterógradas y retrógradas. Mientras que, en el segundo, las amnesias de base psicógena y los síndromes amnésicos de base orgánica, es decir, aquellos producidos por una lesión en el cerebro.

Las distintas clases de memorias

Sin embargo, de la mano de la clasificación por cronología, se encuentra una división clave en el campo de la neuropsicología, la definición de memoria implícita y explícita. Así, la explícita (o declarativa) refiere a aquellos aprendizajes que requieren una recuperación consciente e intencional.

Un ejemplo de memoria explícita sería recordar dónde se estaba cuando se decretó la pandemia por COVID-19 (memoria episódica), o saber cuándo comenzó la revolución industrial (memoria semántica). Por otro lado, la memoria implícita abarca todas aquellas cosas por las que no se debe hacer un ejercicio consciente por recordar, como atar los cordones o conducir.

En 1968, los psicólogos Atkinson y Schiffrin afirmaban algo similar respecto al funcionamiento de la memoria con su modelo de almacenamientos múltiples. De hecho, fue a partir de dicho modelo donde se entendió que la memoria no se afecta como unidad, sino que alguna de sus modalidades puede alterarse mientras que las otras permanecen intactas.

Clasificación anterógrada y retrógrada

Amnesia anterógrada

La amnesia anterógrada es un tipo de pérdida de memoria donde se dificulta la capacidad de formar nuevos recuerdos después de un evento traumático o lesión cerebral. No obstante, esta condición no solo se caracteriza por la incapacidad para retener información reciente o episódica.

Además, hay dificultades presentes en el aprendizaje de nueva información y en la retención de eventos y experiencias después del inicio de la amnesia. La película infantil, Nemo (2003), representa este tipo en uno de sus personajes llamado Dori (Calderón y Correa, 2008).

Amnesia retrógrada

En este tipo, la dificultad está en recordar información y eventos ocurridos antes del evento traumático o la lesión cerebral. Por tanto, se caracteriza por la incapacidad para recuperar recuerdos previos, lo que puede generar dificultades en la rememoración de experiencias personales y hechos pasados.

Ahora, puede ocurrir que solo se olviden minutos u horas previas al evento traumático o la lesión cerebral, o incluso el evento en sí. Por ejemplo, es común y esperable que, tras sufrir un traumatismo encéfalo craneano por un accidente automovilístico, la persona no recuerde el momento en que se accidentó.

Etiología de las amnesias

Orgánica

Los síndromes amnésicos se definen como déficits en los procesos de consolidación y almacenamiento de información en sistemas de memoria a largo plazo.

Respecto a lo anatómico, la amnesia de base orgánica, se desarrolla como consecuencia de una lesión en estructuras como el hipocampo, los cuerpos mamilares y el tálamo.

Esta condición afecta principalmente la información de modalidad declarativa y episódica. Por otro lado, la memoria a corto plazo, la memoria semántica y memorias procedurales se mantienen íntegras. Entre las etiologías más frecuentes de la pérdida de memoria en los síndromes amnésicos, están:

Psicógena (o disociativa)

De acuerdo con el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, DSM V; en inglés), la amnesia disociativa es fundamentalmente una incapacidad para recordar información autobiográfica que es incompatible con los olvidos normales. Además, al contrario de la amnesia orgánica, la amnesia psicógena se produce tras un evento traumático a nivel emocional, sin existir un daño cerebral.

Algunas de sus características es que se instala de forma brusca, puede presentar fuga disociativa (viajes sin recordar identidad), y algunas son generalizadas, es decir que, cuando se instalan, muchas veces el sujeto manifiesta haber olvidado toda su vida.

Respecto a esto último, para algunos autores, la amnesia psicógena puede ser específica de una situación o global. Mismamente, la amnesia específica de una situación se refiere a la pérdida de memoria de un incidente particular o parte de él, y puede surgir en diversas circunstancias (por ejemplo, cometer un delito, ser víctima de un delito o de abuso infantil) (Serra et al., 2007).

Por otro lado, la amnesia psicógena global, también conocida como estado de fuga, se caracteriza por una pérdida repentina de recuerdos autobiográficos, generalmente de varios años atrás. Además, está frecuentemente asociada con una pérdida de identidad personal.

Diagnóstico diferencial

Si bien no siempre es sencillo realizar el diagnóstico diferencial, es importante conocer las diferencias entre las diferentes amnesias para determinar cuál es el tratamiento adecuado según su etiología. A la hora de determinar si estamos frente a una amnesia de base psicógena u orgánica, puede ser de ayuda recordar que no existe la neurona de la abuela.

El almacenamiento de los recuerdos y la neurona de la abuela

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¿Esto qué quiere decir? En los 60, existía la creencia de que las memorias episódicas se almacenaban exclusivamente en el hipocampo, lo que llevó a la idea de la neurona de la abuela. Y es que, se pensaba que el conocimiento residía en una única ubicación (por ejemplo, el recuerdo de nuestra abuela), y que si se eliminaba esa estructura, también se perdería dicho conocimiento.

Con el tiempo, se descubrió que si bien el hipocampo desempeña un papel en la consolidación de los recuerdos, estos no se almacenan exclusivamente en tal región. Por el contrario, los recuerdos se distribuirían por toda la corteza cerebral, de manera bilateral, y en áreas especializadas según las modalidades sensoriales (Barwich, 2019).

Conclusión

El conocimiento es una estrategia frente a la desinformación, sobre todo cuando se trata de aprender acerca de funciones cognitivas como la memoria y las distintas afectaciones relacionadas. En ese sentido, poder diferenciar entre tipos de amnesia, puede ser muy útil y hasta divertido (dentro de lo que cabe).

Por ejemplo, es muy recurrente ver en películas y series de televisión, supuestos casos de síndromes amnésicos (orgánicos) en personajes que sufren accidentes, donde solo olvidan a una persona en particular. Algo prácticamente improbable, pues, como se ha mencionado, no existe la neurona de la abuela.

Referencias bibliográficas

  • American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). https://doi.org/10.1176/appi.books.9780890425596
  • Ardila, A., Arocho, J., Labos, E. y Rodríguez, W. (2015). Diccionario de neuropsicología. Recuperado de https://biblioteca.ucatolica.edu.co/ucatolica/diccionario-neuropsicologia.pdf
  • Barwich, A. S. (2019). The Value of Failure in Science: The Story of Grandmother Cells in Neuroscience. Frontiers in neuroscience13, 1121. https://doi.org/10.3389/fnins.2019.01121
  • Calderón, J. y Correa, R. (2008). Principales síndromes amnésicos y otros disturbios de la memoria. En E. Labos, A. Slachevsky, P. Fuentes y F. Manes (Comp.) Tratado de Neuropsicología Clínica (pp. 277-288). Akadia Editorial.
  • Serra, L., Fadda, L., Buccione, I., Caltagirone, C. y Carlesimo, G. A. (2007). Psychogenic and organic amnesia: a multidimensional assessment of clinical, neuroradiological, neuropsychological and psychopathological features. Behavioural neurology18(1), 53-64. https://doi.org/10.1155/2007/193140