La demencia suele pasar inadvertida durante sus fases iniciales, pese a que constituye un desafío clínico de alta relevancia. En tal sentido, la neuropsicología ocupa un lugar estratégico al permitir la detección de alteraciones cognitivas sutiles y la diferenciación entre los cambios asociados al envejecimiento y los indicios del deterioro patológico. A partir de un estudio científico reciente, analizaremos las principales señales que la evaluación psicológica logra identificar.

¿Qué se sabía hasta ahora?

Demencia temprana, alteraciones cognitivas

Hasta el momento, la literatura indicaba que los cambios cognitivos vinculados a los procesos neurodegenerativos podían iniciarse varios años antes de la aparición de manifestaciones clínicas evidentes. En ese marco, la detección precoz era señalada como un elemento clave para favorecer intervenciones más ajustadas y potencialmente ralentizar la progresión del deterioro. No obstante, reconocer estas señales iniciales constituía un reto relevante, dada la sutileza de los primeros cambios y la marcada heterogeneidad del envejecimiento entre personas.

Asimismo, se ha documentado que las evaluaciones exhaustivas permiten identificar alteraciones tempranas en distintos dominios. Algunos ejemplos de lo anterior abarcan la memoria, las funciones ejecutivas y la atención, aportando a la identificación anticipada del deterioro cerebral. A pesar de dichos aportes, persistían dificultades relacionadas con la ausencia de consenso respecto de marcadores cognitivos específicos y la necesidad de contar con instrumentos de exploración más precisos.

¿Cómo se llevó a cabo la investigación?

La investigación se estructuró a partir de una revisión narrativa de la literatura científica disponible, con búsquedas sistemáticas en distintas bases de datos especializadas. El proceso de selección priorizó artículos recientes, con adecuado rigor metodológico y pertinencia clínica, con el objetivo de sintetizar la evidencia disponible sobre la detección temprana de alteraciones asociadas a procesos neurodegenerativos.

La revisión contempló estudios con poblaciones heterogéneas, que incluían desde personas con quejas en el desempeño mental hasta individuos con diagnóstico de deterioro cognitivo leve o demencia. A su vez, se consideraron investigaciones que empleaban distintas herramientas de evaluación para explorar dominios como memoria, funciones ejecutivas y habilidades visoespaciales. Este abordaje permitió integrar evidencia diversa y obtener una visión amplia de los perfiles neuropsicológicos tempranos y de las dificultades asociadas a su identificación.

Las señales que la neuropsicología identifica

Demencia temprana, alteraciones cognitivas

Los resultados de la investigación ponen de relieve que una evaluación en profundidad permite reconocer alteraciones cognitivas sutiles que suelen anteceder a los cuadros de demencia. Estos cambios pueden comprometer distintos dominios del funcionamiento y suelen pasar desapercibidos en instancias de exploración breve o inespecífica. A continuación, se describen los principales dominios neuropsicológicos implicados y las características que asumen sus afectaciones en etapas iniciales.

Cambios sutiles en memoria y aprendizaje

En primer lugar, la evidencia analizada muestra que las alteraciones tempranas en memoria y aprendizaje constituyen uno de los hallazgos más consistentes en las fases iniciales del deterioro cognitivo. En particular, se observan dificultades para incorporar información nueva y para recuperar episodios recientes, incluso conservando el funcionamiento general. Asimismo, la memoria de trabajo puede verse comprometida, afectando la capacidad de mantener y manipular información de manera transitoria.

Las evaluaciones neuropsicológicas que exploran estos procesos, mediante tareas de aprendizaje y recuerdo diferido, resultan clave para identificar perfiles de rendimiento. En consecuencia, permiten distinguir entre los cambios esperables del envejecimiento y aquellos asociados a un proceso patológico incipiente.

Alteraciones en funciones ejecutivas y atención

Por otro lado, es posible que las funciones ejecutivas y la atención también se vean comprometidas en etapas tempranas del deterioro mental. Incluso cuando otras capacidades permanecen relativamente preservadas. Dificultades en la planificación, la flexibilidad cognitiva y el control inhibitorio suelen manifestarse de forma sutil y pasar inadvertidas en evaluaciones breves. No obstante, resultan detectables mediante exploraciones neuropsicológicas exhaustivas.

De manera complementaria, se observan afectaciones en distintos componentes atencionales, particularmente en la capacidad para sostener el foco o alternarlo entre estímulos. La concurrencia de déficits en dichos dominios adquiere relevancia clínica, dada su asociación con un mayor riesgo de progresión hacia cuadros neurodegenerativos más definidos.

Lenguaje, percepción y habilidades visoespaciales

Demencia temprana, alteraciones cognitivas

Finalmente, los resultados también señalan que el lenguaje, la percepción y las habilidades visoespaciales presentan alteraciones sutiles en fases iniciales de la demencia temprana. En el plano lingüístico, se describen dificultades en la fluidez verbal, la denominación y la comprensión, que no siempre resultan evidentes en intercambios cotidianos. De forma paralela, es probable que ciertos cambios perceptivos, como problemas para reconocer estímulos visuales complejos, antecedan a manifestaciones más claras.

Adicionalmente, las habilidades visoespaciales, vinculadas a la organización y manipulación de la información en el espacio, pueden verse comprometidas inicialmente. La exploración de estos dominios mediante tareas específicas permite identificar patrones de rendimiento que aportan información relevante para una detección anticipada y una mejor caracterización.

¿Por qué suele pasar desapercibida?

A pesar de los hallazgos mencionados, la demencia temprana suele pasar inadvertida debido a la sutileza de sus manifestaciones y la tendencia a interpretar los cambios cognitivos como parte del envejecimiento habitual. A ello se suma la heterogeneidad en la presentación clínica y la utilización de herramientas de evaluación poco sensibles, que dificultan la identificación de alteraciones incipientes.

Asimismo, intervienen factores contextuales que complejizan aún más la detección temprana, entre ellos variables culturales y socioeconómicas que influyen en la percepción y el reporte de los síntomas. La formación limitada en este campo y la escasa integración de la evaluación neuropsicológica en la práctica clínica habitual constituyen barreras adicionales. Todo ello refuerza la subestimación de señales que, observadas de manera sistemática, podrían resultar clínicamente relevantes.

Detectar antes para intervenir mejor

Sin dudas, la detección temprana de los procesos neurodegenerativos asociados a la demencia resulta clave para orientar decisiones clínicas oportunas y planificar intervenciones con mayor anticipación. La identificación de alteraciones cognitivas sutiles en etapas iniciales permite comprender mejor la evolución del deterioro y organizar apoyos que impacten en la calidad de vida de las personas y de su entorno cercano.

En este sentido, la evaluación neuropsicológica detallada se posiciona como una herramienta central para diferenciar los cambios asociados al envejecimiento de aquellos vinculados a un deterioro patológico incipiente. Avanzar en la identificación de la demencia temprana contribuye así a prácticas clínicas más precisas y a modelos de atención centrados en la persona.

Referencia bibliográfica

  • Alzola, P., Carnero, C., Bermejo-Pareja, F., Sánchez-Benavides, G., Peña-Casanova, J., Puertas-Martín, V., Fernández-Calvo, B. y Contador, I. (2024). Neuropsychological assessment for early detection and diagnosis of dementia: Current knowledge and new insights. Journal of Clinical Medicine, 13(12), 3442. https://doi.org/10.3390/jcm13123442