Jeffrey E. Young es un psicólogo estadounidense conocido por haber desarrollado la terapia de esquemas. Esta innovadora propuesta terapéutica integrativa ha marcado un antes y un después en el abordaje de los trastornos de la personalidad. Así, dicha entidad clínica que solía presentarse como impenetrable, comenzó a mostrar resultados positivos especialmente en personas con trastorno de personalidad límite (TLP). ¿De qué se trata la terapia de esquemas? ¿Qué implican los esquemas desadaptativos tempranos?

Generalidades de la terapia de esquemas

La terapia de esquemas es una forma de psicoterapia integrativa que utiliza aportes de diversas corrientes psicológicas. Así, se pueden identificar aspectos cognitivos, conductuales, psicodinámicos y humanistas. Esta terapia se desarrolló para tratar con personas con cuadros graves, específicamente, trastornos de la personalidad, considerando su dificultad de abordaje por la rigidez del comportamientos y pensamiento.

terapia de esquemas

Las experiencias tempranas importan

Los esquemas presentados por Young en la terapia de esquemas, son patrones duraderos de pensamiento y comportamiento que se forman durante la infancia.

Estos se desarrollan a partir de experiencias tempranas donde se presume que no se satisficieron algunas necesidades fundamentales, sumado al temperamento y experiencias tempranas del niño.

Los mismos, generan emociones negativas, patrones de relación disfuncionales y dificultades en diferentes áreas de la vida. Y es que, a pesar de haber sido adaptativos en un primer momento, tales respuestas ya han quedado obsoletas y desadaptadas a la realidad (Young et al., 2007).

Indagar para cambiar

Los esquemas desadaptativos suelen afectar negativamente la vida adulta al activarse y generar situaciones repetitivas y poco constructivas en situaciones de estrés. A partir de una exhaustiva evaluación, el profesional de la salud mental trabajará para identificar los esquemas tempranos disfuncionales. Luego, se abordan las emociones intensas y desadaptativas, y se fomenta el cambio cognitivo y conductual a través del uso de técnicas específicas (Renner et al., 2016).

¿Cuáles son los esquemas?

La terapia de esquemas implica, en primer lugar, evaluar a la persona que consulta con el especialista. Así, se pueden aplicar cuestionarios específicos desarrollados para identificar los esquemas desadaptativos de cada persona. Estos suelen ser autoadministrados, en compañía del terapeuta referente. Los dominios de esquemas incluyen:

Autonomía deteriorada: Dentro de la terapia de esquemas, la autonomía deteriorada implica una incapacidad percibida de poder actuar de forma independiente y exitosa.

  • Dependencia
  • Fracaso
  • Vulnerabilidad al daño
  • Apego

Sobrevigilancia/Inhibición: Esquemas desadaptativos asociados a la necesidad excesiva del control de los sentimientos e impulsos. Así, se evita cometer errores y se cuenta con reglas internas rígidas y altas expectativas de comportamiento y desempeño.

  • Búsqueda de aprobación
  • Inhibición emocional
  • Negativismo
  • Metas inalcanzables
  • Castigo

Desconexión/Rechazo: Este dominio parte de la creencia de que las necesidades de seguridad, aceptación y respeto no van a ser satisfechas por otros.

  • Privación emocional
  • Abandono/inestabilidad
  • Desconfianza
  • Imperfección
  • Aislamiento social

Dirigido por las necesidades de los demás: Las personas con prevalencia de este dominio, según la terapia de esquemas, suelen enfocarse excesivamente en los deseos y necesidades de otros a expensas de las propias.

  • Subyugación
  • Autosacrificio

Límites insuficientes: Asociado a una deficiencia de límites internos, hacia los demás o en los objetivos a corto y largo plazo.

  • Grandiosidad
  • Insuficiente autocontrol

Las características de los esquemas desadaptativos:

  • Se tratan de verdades a priori
  • Se auto-perpetúan
  • Son resistentes al cambio
  • Se generan y activan por experiencias ambientales
  • Son disfuncionales
  • Asociados a niveles intensos de afecto

Activación de los esquemas: Cuando desborda el afecto

Los esquemas desadaptativos suelen activarse en momentos de tensión emocional, lo que provoca la respuesta de afrontamiento que desencadena la conducta problemática. De esta manera, Young propone que las respuestas desadaptativas se generarían en respuesta al malestar emocional que despiertan los esquemas, generalmente arrollador para muchas personas.

Estrategias principales de afrontamiento

  • Rendirse al esquema: La persona acepta el esquema como si fuera verdadero, siente el dolor emocional y actúa de forma tal que confirma dicho esquema. Por ejemplo, una persona con un esquema de desconfianza contrae matrimonio con alguien que continuamente comete infidelidades.
  • Evitar el esquema: Ocurre cuando la persona evita las situaciones que puedan activar el esquema. De esta manera, una persona que tiene prevalencia de esquemas de autosacrificio puede evitar relacionarse de forma íntima con otros.
  • Sobrecompensación del esquema: Estas personas luchan activamente contra el esquema, actuando de forma contraria a las cogniciones de este. Así, alguien con una prevalencia de metas inalcanzables puede ser extremadamente exigente en ámbitos académicos o laborales (Young et al., 2007).

Fases del tratamiento en la terapia de esquemas

La duración del tratamiento con la terapia de esquemas depende del caso de cada persona que consulta. Es así que, mientras algunas personas permanecen 35 semanas en tratamientos, otras pueden extenderse a un año o más. Generalmente, se prevén sesiones semanales, aunque algunos terapeutas prefieren una modalidad más frecuente al menos en las primeras instancias del tratamiento.

Primera fase: Evaluación y educación

La terapia de esquemas suele iniciar con la identificación y activación de los esquemas predominantes en el consultante. A partir de ahí, es importante que el terapeuta le dedique un tiempo considerable a entender y explicar cómo funcionan sus esquemas y cómo influyen en su vida.

En esta fase, se realiza un recorrido por la vida del paciente y sus formas habituales de relacionamiento. Por otro lado, se indica lecturas y fuentes que ayuden a la persona a comprender mejor lo que siente y cómo se comporta (Rodriguez, 2009) .

Los esquemas desadaptativos orientan la terapia

Dentro de la fase inicial de la terapia de esquemas, resulta pertinente conceptualizar el caso de cada paciente que llega al consultorio. De esta manera, se obtiene un panorama general que luego funciona como mapa de orientación de las acciones de cambio. Por tanto, se registran los grupos de esquemas, sistemas disparadores, gravedad y riesgo de descompensación, orígenes, distorsiones cognitivas centrales y conductas de afrontamiento, entre otros. Estos recursos se van obteniendo a medida que transcurren las sesiones, tomando protagonismo la relación cooperativa entre la persona que consulta y el profesional.

Segunda fase: El cambio

Si bien la primera fase moviliza afectos y sentidos, la fase de cambio propiamente dicha integra técnicas específicas diseñadas para propiciar la transformación cognitiva. Entre aquellas más utilizadas están las cognitivas, experienciales, conductuales e interpersonales. Las mismas se deben incorporar de manera creativa y flexible, pues las personas no responden a un manual rígido de instrucciones. Por lo tanto, cada terapeuta debe evaluar qué es lo más apropiado para cada caso particular (Taylor et al., 2017).

¿Cuáles son las técnicas que se utilizan?

  • Técnicas cognitivas: Es importante tener en cuenta que mientras los consultantes crean que sus pensamientos son correctos, no se esforzarán por cambiarlos. En este sentido, las técnicas cognitivas se centran en la modificación de las percepciones erróneas sobre sí mismos y los demás. Para lograrlo, se utilizan técnicas de evaluación de experiencias y confrontación racional, evocando recuerdos y asociándolos a los esquemas y resignificándolos.
  • Técnicas experienciales: Suelen utilizarse para la confrontación de la persona con la activación emocional provocado por el esquema. Dentro de ellas, se hace uso de herramientas como el juego de roles y la creación de escenarios imaginativos, donde el paciente puede expresar su emotividad. Estas sirven a modo de catarsis, posteriormente practicando formas de autorregulación emocional.
  • Técnicas conductuales: Propician cambios conductuales que influyan en las experiencias del paciente y afecten positivamente en sus pensamientos y creencias. Estas técnicas se apoyan de tareas ensayadas por el terapeuta y la persona que consulta para luego poder aplicarlas en su día a día. Finalmente, se discuten los resultados de las nuevas conductas, siendo útil como insumo para el aprendizaje.
  • Técnicas interpersonales: En algunos casos, los terapeutas incluyen herramientas específicas relativas a la relación con la persona que consulta. Así, se puede utilizar la interacción terapéutica para cambiar creencias sobre sí mismo y los demás. Estas herramientas suelen utilizarse con más frecuencia en personas con problemas más graves de relacionamiento por trastorno de personalidad límite (Young et al., 2007).

Conclusión

A forma de conclusión, debemos considerar que cada persona que llega al consultorio de un terapeuta carga con una historia única e irrepetible. Si bien los esquemas constituyen un acercamiento teórico validado que puede ayudarnos a comprender mejor tales problemáticas, las personas no son reducibles a sus esquemas desadaptativos.

De esta manera, si bien la terapia de esquemas de Young ha mostrado ser efectiva, ninguna terapia es milagrosa ni asegura un cambio trascendental debido a que aquello que presenta cada persona en terapia es sumamente complejo. Así, cada consultante merece un tratamiento personalizado a sus necesidades y posibilidades, por lo que se debe continuar investigando en salud mental y generando nuevas herramientas de trabajo.

Referencias bibliográficas

  • Rodríguez Vílchez, E. (2009). The scheme therapy of Jeffrey Young. Avances En Psicología17(1), 59-74. https://revistas.unife.edu.pe/index.php/avancesenpsicologia/article/view/1908
  • Renner, F., Arntz, A., Peeters, F. P., Lobbestael, J. y Huibers, M. J. (2016). Schema therapy for chronic depression: Results of a multiple single case series. Journal of behavior therapy and experimental psychiatry51, 66-73. Doi: 10.1016/j.jbtep.2015.12.001
  • Taylor, C. D., Bee, P. y Haddock, G. (2017). Does schema therapy change schemas and symptoms? A systematic review across mental health disorders. Psychology and Psychotherapy: Theory, Research and Practice90(3), 456-479. Doi: 10.1111/papt.12112
  • Young, J. E., Klosko, J. S. y Weishaar, M. E. (2007). Terapia de esquemas: Guía práctica. Desclée de Brower.