La realización de ejercicio físico se vincula con amplios beneficios para la salud. Sin embargo, todo en exceso es perjudicial, trayendo consigo alteraciones psicológicas como lo es la runnorexia, si se piensa en la adicción a correr como actividad físico-deportiva.

¿Qué es la runnorexia?

Si bien correr es un ejercicio cardiovascular que involucra especialmente a los músculos de las extremidades inferiores, mejora la salud y el desempeño de los corredores puede vincularse con una construcción compleja que plantea una mala adaptación en relación con el comportamiento del ejercicio. En este sentido, si el deportista tiene la compulsión de hacer ejercicio de manera excesiva, podría perjudicarse a nivel de la salud.

El síndrome de dependencia del ejercicio (SDE)

Runnorexia: Cuando correr se vuelve adicción

Es un trastorno que no se encuentra en las clasificaciones diagnósticas oficiales pero que podría incluirse dentro de la categoría de los trastornos de la conducta, por cumplir con la gran mayoría de los criterios diagnósticos y por las consecuencias de gravedad que esta puede ocasionar en la cotidianeidad de quienes la padecen.

Aquí el runnerdependiente no está dispuesto a modificar o suspender los entrenamientos a pesar de las contraindicaciones médicas en juego, primando el deseo de cumplir de manera continua con los entrenamientos. Por tanto, los corredores no pueden pasar tiempos prolongados sin correr, incluso cuando padecen de una lesión, lo que se conoce como síndrome de abstinencia, apareciendo síntomas como ansiedad, tensión, irritabilidad y espasmos musculares, entre otros.

En 1976, Glasser clasificó esta adicción en positiva y negativa:

  • Adicción positiva: Este síndrome puede convertirse en una adicción positiva o también conocido como euforia del corredor, producto de la sensación placentera de correr de forma regular al menos durante 40 minutos seguidos. Esta sensación se asocia con la producción de endorfinas y con el compromiso por la propia práctica.
  • Adicción negativa: En contrapartida, la adicción negativa domina la vida de la persona que corre, al punto de que lo hace compulsivamente y centrando su vida en salir a correr o competir en carreras, lo que termina afectando a su propia familia y las relaciones sociales. Entonces, la dependencia puede llevar a una disminución de la calidad de vida, interfiriendo con la salud física y psicosocial, así como deteriorando la vida social y personal bajo la presencia de procesos de ansiedad (Latorre Román et al., 2023).

Efectos de correr sobre la salud mental

En los últimos años, la presencia de enfermedades mentales ha venido en aumento, lo cual ha dejado entrever su importancia para generar acciones que conlleven a que los individuos puedan sentirse saludables. Con relación a esto, diversos estudios han evidenciado que existen relaciones significativas entre correr y la obtención de mejoras en la salud mental. Esto puede visualizarse en episodios agudos de carreras, así como en la práctica de dicha actividad deportiva a largo plazo y de forma continua.

Efectos beneficiosos

Correr, como actividad física moderada y vigorosa, tiene beneficios neurobiológicos, psicosociales y conductuales para la salud de los corredores. Sin embargo, los efectos en estas dimensiones pueden resultar variables dependiendo de la duración, intensidad, entorno y tipo de participación (solo o con otros) en la carrera.

Entre los beneficios más frecuentes pueden mencionarse los cambios de humor positivos, disminuyendo los síntomas de ansiedad y depresión a cualquier edad. Así como el aumento de la autoestima, generando una sensación de mayor bienestar que antes de la realización de la actividad (Oswald et al., 2020).

Efectos perjudiciales

La realización de carreras de larga distancia se vincula con el posterior desarrollo de trastornos de alimentación, sobre todo en corredores con cierta predisposición psicológica o biológica para padecer de tales trastornos. Asimismo, dicha actividad puede llevar a la adicción por su propia realización o runnorexia, además del padecimiento del síndrome de sobreentrenamiento deportivo o fatiga crónica. Y, a más largo plazo, el síndrome de burnout (García-Jarillo et al., 2020).

Algunos predictores a tener en cuenta en la runnorexia

Sexo, edad y pasión

Variables como el sexo, la edad y llevar entrenando más de 12 años, resultan ser predictores de la dependencia al ejercicio físico. Es así como la tendencia a padecer tal síndrome se da principalmente en mujeres que corren, por su preocupación para controlar el peso y la imagen corporal con fines estéticos, en comparación con los hombres que lo hacen por un fin competitivo y socializador.

Asimismo, puede considerarse la franja etaria de los 35 a 45 años específicamente, dadas las múltiples crisis de la edad que se atraviesa, como rupturas y divorcios, que lleven a intensificar el volumen de los entrenamientos. También el deseo de sentirse más jóven, potenciar la autoestima, cumplir metas personales y socializar con otras personas en la misma sintonía.

Esto, al final, provoca mayor atracción por los entrenamientos. Por tanto, parecería que, a mayor edad y continuidad deportiva, es más probable desarrollar la adicción.

De igual forma, la pasión y la dedicación obsesiva por correr, predicen la dependencia a este deporte. Esta obsesión tiene repercusiones en la salud mental del corredor, afectando también a su salud física. Pues exponen al cuerpo a un rendimiento absoluto por encima de la fatiga o de las lesiones deportivas.

Sobreentrenamiento: No es lo mismo

Aunque puedan confundirse ambos síndromes porque uno puede desencadenar en el otro, no son lo mismo. Dado que, cuando un corredor se obsesiona por correr puede entrenar de manera excesiva, partiendo de un cuadro de runnorexia que puede evolucionar a un cuadro de sobreentrenamiento.

La relación entre ambos síndromes también puede darse de manera inversa. Así, aparecen síntomas de sobreentrenamiento que se producen a corto plazo por no haber respetado los períodos de recuperación y de descanso; y, a pesar de ello, se continúa con los entrenamientos sin interrupciones hacia una potencial runnorexia (Prieto Andreu, 2022).

Correr como complemento de un tratamiento farmacológico

El ejercicio físico, en general, puede considerarse como un método no farmacológico, disponible para todas las personas al promover la salud. Pues contribuye a la prevención primaria y secundaria de diferentes enfermedades crónicas, tales como, las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, diabetes, obesidad, hipertensión, depresión u osteoporosis, así como favorece al sistema inmunológico.

También, puede afirmarse que el ejercicio físico funciona como una terapia antienvejecimiento, en la medida en que, cualquier movimiento ayuda con una mejor calidad de vida. Por esta razón, una intervención integral basada en la calidad de vida, puede resultar beneficiosa en comparación con la mera práctica de ejercicio, por sí solo.

A considerar

En este sentido, los profesionales de la salud deben tomar las precauciones del caso para prescribir la realización de dicha actividad, dado que, no necesariamente será una sugerencia que aplique para todas las personas por igual. Es necesario contemplar el interés de las personas por correr o los antecedentes de carrera, como posibles candidatos para correr como una forma de psicoterapia (Latorre Román et al., 2023).

Conclusión

Desde la psicología del deporte es fundamental trabajar no solo desde el entrenamiento mental y la potenciación de las fortalezas, sino desde la intervención y abordaje de posibles alteraciones psicológicas. Todo esto con el fin de que los corredores mejoren su calidad de vida en un sentido global.

Referencias bibliográficas

  • García-Jarillo, M., De Francisco, C., Ortín, F. J. y Garcés de Los Fayos, E. J. (2020). Sintomatología del síndrome de burnout en deportistas: un estudio con metodología Delphi. Cuadernos de Psicología del Deporte, 20(3), 15-25. http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1578-84232020000300002&lng=es&tlng=es.
  • Glasser, W. (1976). Positive addiction. New York, Estados Unidos: Harper y Row
  • Pancorbo Sandoval, A. E. (2003). Diagnóstico y prevención de la fatiga crónica o del síndrome de sobreentreneamiento en el deporte de alto rendimiento. Una propuesta de mecanismos de recuperación biológica. Cuadernos de Psicología del Deporte, 3(1), 61-80.
  • Prieto Andreu, J. M. (2022). Runnorexia: una revisión sobre la adicción al ejercicio físico en corredores (Runnorexia: a review of physical exercise addiction in runners). Retos43, 223-232. https://doi.org/10.47197/retos.v43i0.88503
  • Oswald, F., Campbell, J., Williamson, C., Justin, R. y Kelly, P. (2020). Una revisión del alcance de la relación entre correr y la salud mental. Int. J. Environ. Res. Public Health, 17(21), 1-39. https://doi.org/10.3390/ijerph17218059
  • Latorre Román, P. A., Latorre Sevilla, C. y Salas Sánchez, J. (2023). Beneficios y riesgos de la práctica de la carrera de resistencia en corredores veteranos. Un análisis crítico Benefits and risks of endurance running in veteran runners. A critical análisis. Retos, 47, 430-443. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=864944