En la actualidad, el estrés forma parte de nuestra vida cotidiana. Un aspecto que puede llevarnos a desarrollar diferentes patologías. Estas enfermedades no solo afectan a nuestro cuerpo sino también a nuestra mente. Un ejemplo de ello es la amnesia disociativa. Esta patología ha cobrado interés debido a que personajes públicos han manifestado padecerla, así como las consecuencias que tiene como los olvidos debido al estrés. En otras palabras, es la consecuencia de un trabajo demandante que pone en consideración problemas de salud mental que antes no se consideraban importantes.

¿Qué es la amnesia disociativa?

Esta enfermedad consiste en la dificultad para recordar de manera consciente la información autobiográfica sin la existencia de algún daño físico que pueda explicarlo.

Asimismo, se ha encontrado que la persona que padece de amnesia disociativa, ha sufrido un trauma o ha estado bajo un estrés psicológico severo, lo que hace que desarrolle una patología.

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Por esta razón, es necesario encontrar una asociación entre los eventos decisivos y los síntomas de la amnesia (Staniloiu y Markowitsch, 2014).

Actualmente, la patología puede tener dos variantes:

  • En primer lugar, la amnesia localizada, que se enfoca en uno o varios sucesos específicos.
  • En segundo lugar, encontramos la amnesia generalizada, en la que se pierde información de la identidad y de la historia de vida.

De esta forma, los olvidos por estrés no son ordinarios y perjudican significativamente aspectos sociales y laborales del paciente (APA, 2014).

La afectación de esta patología por estrés ocurre, especialmente, en la memoria retrógrada episódica-autobiográfica. Esto quiere decir que la persona olvida eventos o episodios de su vida antes de que se desarrollara la patología.

Asimismo, estudios han encontrado problemas en la memoria semántica (relacionada con el conocimiento de conceptos) y en las funciones ejecutivas (planeación, abstracción o fluidez, entre otras). 

Del mismo modo, al ser una patología poco conocida, no hay muchos estudios epidemiológicos de dicho cuadro. Sin embargo, se ha encontrado que la prevalencia es del 0,2% al 7,3%, ocurriendo de manera similar en hombres y mujeres. Principalmente, entre personas que se encuentran en el rango de edad de los 30 y 40 años (Mascayano et al., 2009).

¿Cuáles son las hipótesis que la explican?

Se han propuesto dos hipótesis para entender la causa de los olvidos por estrés de la amnesia disociativa:

  • En primer lugar, la hipótesis que indica que el estrés psicológico junto con la predisposición de problemas psicológicos, biológicos y sociales, afecta al sistema ejecutivo central del cerebro. Este es el componente que se encarga de las acciones complejas. Dificultades en este sistema conllevarían problemas en la recuperación de información autobiográfica con ubicación temporal y espacial.
  • En segundo lugar, se plantea que los problemas significativos para la persona conducen a una liberación de hormonas de estrés. Esta liberación crea una desincronización de las regiones fronto-temporales, lo que desembocaría en un bloqueo en la memoria. Dicho bloqueo afectaría al proceso de recuperación de la información.

¿Cómo se puede diagnosticar y trabajar la amnesia disociativa?

Cambios en el metabolismo cerebral en pacientes con amnesia disociativa antes y después del tratamiento (Staniloiu y Markowitsch, 2014)

Para el diagnóstico es necesario hacer exámenes de aspectos psiquiátricos, psicológicos, físicos y neurológicos. Por lo tanto, se deben tener en cuenta:

  • Examen de tóxicos: Con el fin de descartar la intrusión de sustancias tóxicas que puedan generar las dificultades.
  • Cuestionarios psiquiátricos: Para conocer antecedentes personales, sociales y familiares, además de afectaciones que pueda tener la persona en su vida cotidiana.
  • Neuroimagen funcional: Para observar si hay disminución en la activación de las regiones temporales y frontales derechas o alteración en las conexiones córtico-límbicas.
  • Evaluación psicológica: Se utiliza para encontrar algunos de los síntomas clínicos. Entre estos:
    • Descubrir la acción que el individuo nota como disociativa.
    • Lapsos de memoria recientes.
    • Brechas que existen en la memoria remota.
  • Evaluación neuropsicológica: Se debe realizar una valoración general de las funciones cognitivas. En este caso, se incluyen pruebas de memoria (episódica y semántica) para descartar la presencia de simulación en el paciente.

Tratamiento de la amnesia disociativa

Existen muchos tratamientos para el manejo de la amnesia disociativa. Para comenzar, la educación y comprensión de los problemas que padece el paciente es de gran importancia. Esto ayuda a aceptar los olvidos por estrés y mejorar los resultados de los tratamientos.

Asimismo, se han investigado diferentes tratamientos, aunque ninguno de ellos tiene un soporte basado en la evidencia. En un inicio, la persona puede ser tratada con medicamentos como antidepresivos y benzodiacepinas. Estos ayudarán a estabilizar el ánimo e impulsar la recuperación de la memoria. 

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De igual manera, la psicoterapia también es utilizada. En principio, se trabaja la estabilización del paciente y la reducción de los síntomas. Seguido, se inicia el trabajo con los posibles conflictos psicológicos, estrés o eventos impactantes para, así, poder encontrar la manera de afrontarlos de forma positiva. 

Otro tipo de tratamiento usado por los profesionales es la hipnosis por regresión. A partir de ella, se puede ayudar a que el paciente traiga a la conciencia los sucesos impactantes (como una película imaginaria). A partir de ahí, se produce un manejo, enfrentamiento y trabajo en el trauma (Mascayano, Maray y Roa, 2009).

Conclusión

Se puede indicar que la amnesia disociativa tiene una afectación importante en la vida de quien lo padece. Por esta razón, es importante brindar un adecuado manejo de las situaciones estresantes. Se resalta la necesidad, por tanto, de implementar proyectos que promuevan la salud mental. 

Finalmente, es crucial aplicar medidas de prevención y acción en todas las personas. Especialmente, en aquellas que trabajan bajo mucha presión. De esta manera, se podrá prevenir el desarrollo de dicho tipo de patologías.

Referencias bibliográficas

  • American Psichiatric Association (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. DSM-5. Madrid: Editorial Médica Panamericana.
  • Mascayano, F., Maray, F. y Roa, A. (2009). Trastornos disociativos: una pérdida de la integración. Psiquiatría Universitaria5(3), 379-388.
  • Staniloiu, A. y Markowitsch, H. J. (2014). Dissociative amnesia. The Lancet Psychiatry1(3), 226-241. https://doi.org/10.1016/S2215-0366(14)70279-2