Cada vez se escucha y se habla más de la esclerosis múltiple pero, ¿qué significa realmente? ¿Qué procesos neurológicos y lesiones cerebrales se producen? ¿Cuáles son los síntomas más frecuentes de la esclerosis múltiple? ¿Qué consecuencias neuropsicológicas y psicológicas puede tener? Y, finalmente, ¿de qué forma se puede intervenir y qué plantean las investigaciones más recientes? A continuación, trataremos de contestar a todas estas preguntas.

¿Qué es la esclerosis múltiple?

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad crónica que afecta al sistema nervioso central (SNC). Se manifiesta neurológicamente como una desmielinización progresiva de los axones. Es decir, se produce una destrucción de la mielina. La mielina es una capa gruesa alrededor de los axones de las neuronas, que facilita la transmisión de impulsos.

La mayoría de las células inmunitarias protegen el cuerpo contra las enfermedades. Sin embargo, en pacientes con EM, células autoreactivas inmunitarias se infiltran en el SNC y causan lesiones (Ishihara et al., 2020). 

desmielinizacion

Desde etapas tempranas de la enfermedad se producen lesiones (inflamatorias en la sustancia blanca y gris, desmielinización y daño axonal) que provocan que la funcionalidad de estas personas se limite progresivamente.

Epidemiología

Se considera la enfermedad neurológica no traumática más frecuente y la segunda causa de discapacidad entre personas jóvenes y adultos en etapas medias de la vida. Actualmente, afecta a unos 2.5 millones de personas en el mundo (47.000 en España). Además, su prevalencia e incidencia se han visto aumentadas en la última década.

Por otro lado, en cuanto a la distribución de la enfermedad según el sexo, afecta más a las mujeres que a los hombres (proporción estimada 2.5:1). Asimismo, puede iniciarse a cualquier edad, aunque lo más frecuente es que se presente entre los 25-30 años.

Etiología

La causa precisa de la EM es aún desconocida. Sin embargo, múltiples estudios epidemiológicos sugieren que su etiología podría ser multifactorial, implicando interacciones entre la genética y el medio ambiente. Es decir, se manifiesta en personas que están genéticamente predispuestas, sobre las que inciden diversos factores ambientales. Como consecuencia, estos factores ambientales pondrían en marcha una respuesta inmunitaria anormal.

¿Cuáles son los síntomas de la esclerosis múltiple?

Ciertamente, el hallazgo patológico más característico de la EM es la presencia de múltiples placas de desmielinización. Se observan lesiones progresivas en amplias estructuras cerebrales (sustancia blanca en el SNC, hemisferios cerebrales, cerebelo y tallo cerebral), junto a un importante deterioro de la integridad axonal. Por tanto, al tratarse de lesiones desmielinizantes, afecta a diversas áreas del SNC y, en consecuencia, las manifestaciones clínicas presentadas son variables e impredecibles (Mateu, 2018).

Así, los síntomas de inicio más frecuentes son las alteraciones de la sensibilidad, las alteraciones motoras y los síntomas debidos a disfunción del tronco del encéfalo (Povedano et al., 2019).

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En la variedad de signos y síntomas de la EM, se incluyen los siguientes: entumecimiento, temblor, pérdida de la visión, dolor, parálisis, disfunción de la vejiga e intestino, debilidad, fatiga, dificultad en la marcha, disartria, depresión, problemas sexuales y alteraciones cognitivas (Arango, de Luca y Chiaravalloti, 2014).

A continuación, esta nota se centrará sobre todo en los síntomas psicológicos y neuropsicológicos de la EM.

Conozcamos sobre los síntomas psicológicos de la esclerosis múltiple

La esclerosis múltiple se asocia frecuentemente a otras comorbilidades psicopatológicas que pueden estar influenciadas por la propia condición de la enfermedad y las dificultades asociadas a esta. Es decir, la diversidad de síntomas y la incertidumbre sobre el curso de la enfermedad suponen factores estresores importantes en las personas que la padecen.

Así, la sintomatología ansiosa-depresiva se considera frecuente. La ansiedad es un síntoma habitual desde etapas iniciales (tras recibir el diagnóstico). De igual manera, la depresión mayor se considera uno de los trastornos mentales más habituales, pudiendo llegar a manifestarse hasta en el 50% de los casos.

Por ende, es crucial atender la sintomatología psicológica, ya que incide significativamente en la calidad de vida de la persona e incluso puede influir en su adherencia terapéutica (Sistiaga, 2014).

En resumen, las personas con EM habitualmente manifiestan síntomas ansiosos y depresivos, que han de atenderse desde etapas iniciales, para acompañarles en el curso de su enfermedad.

Síntomas neuropsicológicos y deterioro cognitivo

En lo que respecta al perfil neuropsicológico, los déficits cognitivos son frecuentes en esta enfermedad (45-64%). El deterioro cognitivo tiende a ser más grave en pacientes con una enfermedad de larga evolución.

Cerebro - esclerosis múltiple - NeuroClass

Diversos investigadores han descrito un patrón neuropsicológico de la enfermedad y, la mayoría de estos, coinciden en que en la EM se encuentran afectados, principalmente, la velocidad de procesamiento de la información y la atención, siendo estas las primeras manifestaciones neuropsicológicas (Arango, de Luca y Chiaravalloti, 2014; Gil et al., 2013; Sistiaga et al., 2014).

Adicionalmente, algunos autores incluyen otras alteraciones cognitivas; déficit de las funciones visuales superiores (visuopercepción, visuoespacial, visuoconstrucción), de la memoria (especialmente, la memoria de trabajo) y de las funciones ejecutivas.

El deterioro cognitivo y las alteraciones mencionadas, se han asociado con un deterioro de la calidad de vida, considerándose una de las principales causas de incapacidad en las personas que lo padecen.

Tratamiento de la esclerosis múltiple

El tratamiento de la esclerosis múltiple debe ser multidisciplinar, combinando el tratamiento farmacológico con otros tratamientos complementarios.

  • Farmacológico: El tratamiento farmacológico se dirige por un lado, al alivio de los síntomas neurológicos (tratamiento sintomático) y, por otro, a la intervención directa sobre el curso de la enfermedad, en aras de reducir el número de brotes y sus consecuencias.
  • Psicológico: Acceder a un tratamiento psicológico (psicoeducación, terapia cognitivo-conductual, técnicas de relajación) permite mejorar los síntomas psicológicos y tienen un efecto positivo en diversas áreas del funcionamiento.
  • Neuropsicológico: La rehabilitación de las alteraciones neuropsicológicas puede ofrecer beneficios importantes a las personas con EM. Es decir, la intervención neuropsicológica consiste en rehabilitar las funciones cognitivas que se encuentran afectadas, reforzar aquellas que se preservan para atrasar el deterioro cognitivo y facilitar estrategias de compensación. Todo ello con el objetivo final de que la persona pueda ser lo más independiente posible en su vida diaria y mejore su calidad de vida.

Conclusión

En conclusión, la esclerosis múltiple es una enfermedad crónica que se caracteriza por un curso progresivo y síntomas variables. Puesto que es una enfermedad que en la actualidad no tiene cura, las personas que la padecen tienen que adaptarse y aprender a convivir con ella.

Actualmente, se sigue investigando sobre esta enfermedad y existen diferentes tratamientos para facilitar su proceso. Asimismo, dichos tratamientos se encuentran dirigidos a paliar los síntomas neurológicos e incluso intervenir sobre alteraciones cognitivas, emocionales, comportamentales y sociales que puedan surgir en el curso de su evolución.

Referencias Bibliográficas:

  • Arango-Lasprilla, J. C., de Luca, J. y Chiaravalloti, N. (2007). El perfil neuropsicológico en la esclerosis múltiple. Psicothema, 19(1), 1-6.
  • Gil Moreno, M., Cerezo García, M., Marasescu, R., Pinel González, A., López Álvarez, L. y Aladro Benito, Y. (2013). Neuropsychological syndromes in multiple sclerosis. Psicothema, 25(4), 452-460 doi:10.7334/psicothema2012.308
  • Ishihara, A., Ishihara, J., Watkins, E. A., Tremain, A. C., Nguyen, M., Solanki, A., Katsumata, K., Mansurov, A., Budina, E., Alpar, A. T., Hosseinchi, P., Maillat, L., Reda, J. W., Kageyama, T., Swartz, M. A., Yuba, E. y Hubbell, J. A. (2020). Prolonged residence of an albumin–IL-4 fusion protein in secondary lymphoid organs ameliorates experimental autoimmune encephalomyelitis. Nature Biomedical Engineering, 1-12. https://doi.org/10.1038/s41551-020-00627-3
  • Mateu Mollá, J. (2018). Aspectos psicológicos y neuropsicológicos de la esclerosis múltiple. (Tesis del Doctorado en Psicología clínica y de la salud. Facultad de Psicología. Universitat de Valencia).
  • Povedano B., Carvalho, G., Sánchez, I, Romero, F., y Yusta, A. (2019). Esclerosis múltiple. Medicine-Programa de Formación Médica Continuada Acreditado, 12(78), 4587-4597.
  • Triviño, T. C., Lazcano, J. A., González, M., Pérez, J. A., A., Urtaza, J. O., Berrondo, A. S., Gaztañaga, M. y Otaegui, D. (2014). Rendimiento cognitivo y calidad de vida de la esclerosis múltiple en Gipuzkoa. Revista de neurología, 58(8), 337-344.