La sociedad ha creado estándares de belleza que, entre otros aspectos, cobran especial relevancia en el desarrollo de la bulimia nerviosa. Desafortunadamente, se concede más importancia al aspecto físico que a la salud. Y, en consecuencia, muchas personas se sienten forzadas a conseguir una silueta ideal (desde la perspectiva de la sociedad). Sin embargo, su salud sufre grandes consecuencias, llegando incluso a poner en riesgo su vida. ¿Qué consecuencias para la salud pueden sufrir las personas que se esfuerzan por alcanzar la silueta ideal impuesta por la sociedad?

¿Qué es la bulimia nerviosa?

No te mires en un espejo que refleja distorsiones construidas por la sociedad.

La bulimia es un trastorno de la alimentación caracterizado por la ingesta abundante de comida (atracones) para, posteriormente, realizar métodos compensatorios (vómitos, utilización de laxantes, ejercicio físico excesivo, ayuno, etc.) Las personas que lo padecen puede presentar una baja autoestima y preocupación excesiva sobre su peso corporal y silueta, llegando, incluso, a ser una obsesión.

Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition, DSM-V, en inglés), para poder diagnosticar el síndrome bulímico, las conductas anteriores tienen que presentarse como mínimo una vez a la semana durante tres meses. Además, la bulimia nerviosa se suele iniciar durante la adolescencia o al principio de la vida adulta. Algunas personas pueden ser más vulnerables tras realizar un régimen dietético, observándose una mayor prevalencia en mujeres entre 18-25 años, en sociedades occidentales (Ruiz et al., 2005).

¿Qué tipos de bulimia nerviosa existen?

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Sierra (2005) reconoce dos tipos de bulimia:

  • Bulimia purgativa: Cuando existe la provocación de vómito o la utilización de laxantes.
  • Bulimia no purgativa: No presenta conductas purgatorias, pero la persona practica excesivo ejercicio físico y ayuno.

Ambos tipos tienen graves consecuencias físicas (Madruga et al., 2010):

  • Alteración del ritmo cardíaco.
  • Desnutrición por la pérdida de nutrientes necesarios.
  • Inflamación gástrica, e incluso rotura del esófago.
  • Destrucción dental, debido a los ácidos del vómito.
  • Úlceras pépticas, gingivitis, esofagitis y pancreatitis.

El papel de los medios de comunicación en el desarrollo de la bulimia

En los medios de comunicación aparecen constantemente prototipos y modelos estéticos, construyendo un idílico canon de belleza. Plaza (2010) afirma que la delgadez es unos de los valores fundamentales en las sociedades de occidente y que los medios de comunicación son un factor clave en el desarrollo de trastornos de la alimentación. Tanto de manera consciente como inconsciente.

De esta forma, la sociedad relaciona el aspecto físico con cuestiones emocionales. En otras palabras, la delgadez se asocia a elegancia y éxito. Consecuente e indirectamente, se declara que para ser feliz se ha de tener un físico establecido. Como resultado, numerosos estudios afirman que la bulimia es un trastorno que está estrechamente vinculado a factores socioculturales.

Diferencias entre bulimia nerviosa y anorexia nerviosa

Como bien indica el DSM-V (2013), la bulimia y la anorexia son trastornos alimentarios, pero con algunas diferencias clave:

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  1. Por un lado, la bulimia se caracteriza por atracones de alimentos, para posteriormente acudir a técnicas purgativas. Por otro, la anorexia se caracteriza por la restricción de comida y no se acude a técnicas purgativas si la persona considera que la administración calórica ha sido la adecuada. 
  2. La bulimia se relaciona con la impulsividad durante la ingesta, al contrario que la anorexia, que se caracteriza por un control excesivo.
  3. Normalmente, la bulimia comienza entre los 18 y 25 años. Sin embargo, la anorexia suele iniciarse entre los 14-18 años.
  4. Algunas consecuencias también son diferentes. En el caso de la bulimia, se presenta una disolución importante del esmalte dental, el signo de Russel, inflamaciones gástricas, entre otras. Mientras que la anorexia presenta amenorrea, debilidad capilar, sequedad de la piel, etcétera.
  5. En la bulimia el peso suele estar dentro del rango que se contempla como óptimo. Por el contrario, en la anorexia se frecuenta estar en un peso muy por debajo del saludable.

Relación con otros trastornos

Gargallo et al. (2003) sostienen que un 27-84% de las personas con bulimia presentan también otros trastornos de personalidad. No existen diferencias en cuanto a las conductas o actitudes propias de la bulimia, entre las personas que padecen otro trastorno y las que no.

Sin embargo, las que sí cuentan con otro cuadro suelen  sufrir depresión, ansiedad, fobias, ideación paranoide y mayor irritabilidad. De hecho, las personas con bulimia y con trastorno de personalidad límite pueden presentar una crónica de abusos sexuales, autolesiones y agresividad.

Tratamiento y terapias

El tratamiento para la bulimia debe ser de carácter multidisciplinar. Esto es, hay que incluir la psicoterapia, farmacología y tratamiento nutricional. El método multidisciplinar es clave para conseguir un buen pronóstico ante este cuadro. Los objetivos del tratamiento son:

  • Recuperar el peso corporal saludable.
  • Tratar las complicaciones físicas y psiquiátricas.
  • Fomentar la motivación para conseguir una participación adecuada por su parte.
  • Prepararle patrones de alimentación y nutrición saludable.
  • Involucrar a la familia en todo el proceso.
  • Modificar los pensamientos negativos y distorsionados sobre su físico.
  • Evitar recaídas.
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Los objetivos anteriores serán dirigidos por diferentes entidades (ambulatorios, hospital de día, hospital, residencia particular, etc.). Esto dependerá del estado y del pronóstico de la persona, así como de la disponibilidad de recursos y el enfoque terapéutico más adecuado para cada caso.

3 fases distintivas

Para quienes requieran hospitalización se desarrollarán tres fases, cada una con objetivos específicos y métodos de intervención adaptados a las necesidades del paciente:

  1. Estabilización e inicio de la recuperación nutricional: Esta fase se centra en estabilizar a la persona, especialmente si presenta síntomas agudos que ponen en riesgo su vida, como desnutrición severa o complicaciones médicas derivadas de la bulimia nerviosa. Se implementarán medidas para restaurar el equilibrio electrolítico, corregir déficits nutricionales y proporcionar apoyo psicológico inicial. El objetivo es asegurar que el paciente alcance un estado físico y mental seguro para proseguir con el tratamiento.
  2. Recuperación nutricional, ampliación de objetivos y programa de ejercicios: En esta fase, el enfoque se amplía para incluir una recuperación nutricional más sostenida y la implementación de un plan de alimentación equilibrado. Los pacientes participarán en terapias individuales y grupales que aborden los aspectos psicológicos de la bulimia, como la imagen corporal, el control del peso y la relación con la comida. También se introducirá un programa de ejercicios adecuado y supervisado, que fomente una relación saludable con la actividad física y evite conductas de ejercicio compulsivo.
  3. Mantenimiento de la recuperación y transición a la vida cotidiana: La última fase se enfoca en consolidar los logros alcanzados durante el tratamiento y preparar al paciente para su reintegración en la vida diaria. Se proporcionarán estrategias para manejar el estrés y las situaciones desencadenantes, se fortalecerán las habilidades de afrontamiento y se promoverá la construcción de una red de apoyo social. Además, se planificará el seguimiento ambulatorio para garantizar una transición suave y reducir el riesgo de recaída.

Conclusión

En las últimas décadas, han aumentado los casos de bulimia debido a distintos factores biológicos, psicológicos y sociales. De hecho, los medios de comunicación influyen notablemente en los trastornos de alimentación, ya que no dejan de lanzar mensajes de belleza, en los que la delgadez es la protagonista.

Se puede llegar a pensar que la felicidad y el estatus social dependen del aspecto físico y la silueta. Durante el desarrollo de este cuadro aparecen complicaciones médicas que ponen en peligro la vida de la persona. El tratamiento suele ser eficaz al ser tratado de diversas formas: terapia conductual, psicoterapia individual, grupal o familiar o psicofarmacología. 

Referencias bibliográficas

  • American Psychiatric Association. (2013)Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). https://doi.org/10.1176/appi.books.9780890425596
  • Gargallo, M., Fernández, F. y Raich, R. (2003). Bulimia nerviosa y trastornos de la personalidad. Una revisión teórica de la literatura. International Journal of Clinical and Health Psychology, 3(2), 335-349.
  • Madruga, D., Leis, R. y Lambruschini, N. (2010). Trastornos del comportamiento alimentario: Anorexia nerviosa y bulimia nerviosa. Protocolos diagnóstico-terapéuticos de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica SEGHNP-AEP, 325-339.
  • Plaza, F. (2010). Medios de comunicación, anorexia y bulimia. Revista de Comunicación y nuevas Tecnologías, 8(3), 62-83. https://doi.org/10.7195/ri14.v8i3.229
  • Ruiz, M., González, R. y Valdez, S. (2005). Sintomatología de anorexia y builimia nerviosa en universidades privadas y públicas. Episteme, 2.
  • Sierra, M. (2005). La bulimia nerviosa y sus subtipos. Diversitas: Perspectivas en Psicología, 1(1), 79-87.