“Pensamiento lento”, “dificultad para concentrarse”, “olvido” o “confusión”, quizás sean unos síntomas de los que hemos oído hablar durante esta pandemia. Una pandemia dual en la que se ha visto implicada no solo la salud física, sino también la mental. Sin embargo, no queda ahí, los estudios escarban en el gran iceberg que representa el COVID-19 y reportan un amplio espectro de secuelas post-COVID. Todo lo descrito inicialmente y muchas más deficiencias cognitivas pueden definirse conceptualmente como “niebla mental”. Fenómeno que supone complicaciones multisistémicas y afecta a quienes han pasado por ello. Se hipotetiza que esto se debe a una especie de “activación inmune persistente” después de la infección inicial, e incluso, puede ser el resultado de un trastorno de estrés postraumático (TEPT), pero todavía queda mucho por investigar. Veamos un poco, a continuación, sobre la niebla cerebral y el COVID-19.

Algunos casos reales

“Salgo de la habitación y no recuerdo lo que acaba de decir el paciente. Siento que tengo demencia”. Lisa Mizelle, enfermera practicante veterana de 53 años.

“Una mañana, todo en mi cerebro estaba en blanco. Estaba sentada en el borde de la cama, llorando y sintiendo: ‘algo anda mal, debería estar pidiendo ayuda’, pero no podía recordar a quién o qué debería estar preguntando. Olvidé quién era y dónde estaba. Tengo muchas ganas de volver al trabajo. Pero sigo sintiéndome cansada y confundida”. Erica Taylor, abogada de 31 años.

“No hay forma de que vaya a la cirugía y le enseñe a un médico cómo suturar una arteria”. Michael Reagan, especialista en medicina vascular, 50 años (Belluck, 2020).

¿Qué es la niebla cerebral?

Ya se describió en una nota cómo la infección por SRAS-CoV-2, (coronavirus de tipo 2 causante del síndrome respiratorio agudo severo) y la enfermedad por coronavirus (COVID-19), a nivel cerebral, afectaban a la función cognitiva. Y, asimismo, se asociaban con enfermedades mentales (como la depresión) y cambios funcionales o en el desarrollo del sistema nervioso central (SNC).

Síntomas del COVID a largo plazo

Niebla cerebral y COVID-19
  • Angioedema
  • Niebla mental
  • Confusión
  • Dificultad para realizar múltiples tareas
  • Mareos
  • Disautonomía
  • Fatiga
  • Quejas gastrointestinales
  • Dolor de cabeza
  • Hipotensión
  • Insomnio
  • Irritabilidad
  • Aturdimiento (síncope)
  • Incapacidad para encontrar las palabras adecuadas
  • Pérdida de memoria
  • Mialgias
  • Palpitaciones
  • Dificultad para respirar
  • Debilidad

Regiones cerebrales afectadas

Los síntomas que caracterizan a dicho fenómeno están relacionados con un deterioro cognitivo del lóbulo frontal, reducción de la excitabilidad en la corteza motora primaria y neurotransmisión alterada (especialmente, GABAérgica y colinérgica) (Ortelli et al., 2021).

Esto último se midió en el estudio anterior por medio de estimulación magnética transcraneana (EMT) (Transcraneal Magnetic Stimulation, TMS, en inglés) y una serie de baterías y evaluaciones que miden las funciones cognitivas en quienes manifestaban los síntomas y aquellos que no.

Las puntuaciones indicaron que los pacientes que reportaban esta especie de niebla cerebral, obtuvieron un peor desempeño en comparación con el resto. 

Causa y prevalencia

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Se hipotetiza que esta fragilidad a nivel neurocognitivo puede deberse a hipoxemia, un estado de hipercoagulabilidad o neuroinflamación, entre otros.

Y, por ello, en determinados pacientes es necesaria una monitorización a nivel neuropsicológico y neurológico (Stefano et al., 2021).

Por otro lado, este fenómeno parece tener asociaciones significativas con el sexo (mujer), los síntomas respiratorios que presentase la persona al principio de la enfermedad y la gravedad de esta (ingreso en la UCI) (Asadi-Pooya et al., 2021).

¿Qué conlleva la niebla cerebral?

Investigaciones sugieren que, aproximadamente, un 30% de las personas que han padecido COVID-19 presentan alteraciones cognitivas. Y, entre un 30%-40%, trastornos psicopatológicos.

Entre este primer porcentaje, a menudo, queda afectada la memoria de trabajo, el procesamiento de información, atención y tiempo de reacción, por ejemplo.

Concretamente, la fatiga mental, el malestar general y la confusión mental fueron reportados como los tres síntomas más comunes 6 meses después de contraer la enfermedad.

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Así mismo, se postula que las complicaciones que produce la infección por SRAS-CoV-2, a largo plazo, pueden ser el resultado de un envejecimiento cerebral acelerado o trastornos neurodegenerativos relacionados con la edad (Vyas et al., 2021).

Con respecto a esto último, los síntomas prolongados del COVID (especialmente, la confusión mental) son similares a los que experimentan los pacientes que se someten a quimioterapia para tratar el cáncer.

Así como en quienes presentan encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica o síndrome de activación mastocitaria (Theoharides et al., 2021). 

Conclusión

Si bien no es un término clínico preciso, ni tampoco exclusivo del COVID-19, supone una serie de afectaciones en el día a día de quien lo presenta.

Y es que, hemos de tener presente que el COVID-19 no solo puede suponer daños a largo plazo en el corazón, los riñones o el páncreas, por mencionar algunos, sino también en el cerebro. Y, por ende, conllevar alteraciones psicopatológicas.

Aunque, este tipo de síntomas que engloba la niebla cerebral puedan parecer sutiles, no por ello son menos importantes. Se asocian con una menor función laboral y peor calidad de vida.

Para finalizar, como especifica el doctor Murphey, director científico: “La gente dice de manera despectiva: ‘Todo está en su cabeza’. En este caso, está literalmente en nuestras cabezas y es muy real” (Belluck, 2020).

Desde que el COVID me invadió, nunca ha abandonado mis pensamientos.
Mi cerebro se ralentizó, agotado, incapaz de escapar de las arenas movedizas en las que mis palabras se habían adentrado pero nunca salido. No podía sacarlas para mantener una conversación y mucho menos para pedir ayuda.
La gente hablando sonaba como un murmullo de sirenas; Me mareaba al escucharlos.
Mis ojos lloraban lluvia y olvidé a qué sabía el aire.
Fantasmas aullantes empañaban mis ventanas; y las estrellas llevaban máscaras; el cielo
era incoloro, los vientos imprecisos me envolvieron en el insomnio;
Me quedé despierto para ir a mi propio funeral.

Philip C. Kolin

Referencias bibliográficas

  • Anderson, P. (2021). New data on COVID-19’s cognitive fallout. Neurology Reviews, 29(8), 22-22. https://www.medscape.com/viewarticle/953478
  • Asadi-Pooya A. A., Akbari, A., Emami, A., Lotfi, M., Rostamihosseinkhani, M., Nemati, H., Barzegar, Z., Kabiri, M., Zeraatpisheh, Z., Farjoud-Kouhanjani, M., Jafari, A., Sasannia, F., Ashrafi, S., Nazeri, M., Nasiri, S. y Shahisavandi, M. (2021). Long COVID syndrome associated brain fog. Journal of Medical Virology, 1-6. Doi: 10.1002/jmv.27404
  • Belluck, P. (10 de diciembre de 2020). Beating Covid, Only to Be Left With Brain Fog. (cover story). New York Times, p. 2. https://www.nytimes.com/2020/10/11/health/covid-survivors.html
  • Hugon, J., Msika, E.-F., Queneau, M., Farid, K. y Paquet, C. (2021). Long COVID: Cognitive complaints (brain fog) and dysfunction of the cingulate cortex. Journal of Neurology. https://doi.org/10.1007/s00415-021-10655-x
  • Ortelli, P., Ferrazzoli, D., Sebastianelli, L., Maestri, R., Dezi, S., Spampinato, D., Saltuari, L., Alibardi, A., Kofler, M., Quartarone, A., Koch, G., Oliviero, A. y Versace, V. (2021). Fatigue and “brain fog” in the aftermath of mild COVID-19: A neuropsychological and TMS study. Journal of the Neurological Sciences429, 119854. https://doi.org/10.1016/j.jns.2021.119854
  • Stefano, G. B., Ptacek, R., Ptackova, H., Martin, A. y Kream, R. M. (2021). Selective Neuronal Mitochondrial Targeting in SARS-CoV-2 Infection Affects Cognitive Processes to Induce ‘Brain Fog’ and Results in Behavioral Changes that Favor Viral Survival. Medical science monitor : international medical journal of experimental and clinical research27, e930886. https://doi.org/10.12659/MSM.930886
  • Theoharides, T. C., Cholevas, C., Polyzoidis, K. y Politis, A. (2021). Long‐COVID syndrome‐associated brain fog and chemofog: Luteolin to the rescue. BioFactors, 10(47), 232-241. Doi: 10.1002/biof.1726
  • Vyas, A., Raja Panwar, V., Mathur, V., Patel, P., Mathur, S., Sharma, A., Babu Panwar, R. y Gupta, R. (2021). Mild cognitive impairment in COVID-19 survivors: Measuring the brain fog. International Journal of Mental Health, 1-10. https://doi.org/10.1080/00207411.2021.1988402