El uso de videojuegos ha crecido exponencialmente, tanto en contextos educativos como en el hogar. A pesar de tal aumento, la percepción de su impacto es dual: mientras algunos los ven como instrumentos pedagógicos valiosos que aumentan el rendimiento académico, otros advierten acerca de los riesgos asociados. En esta nota, analizamos la influencia de los videojuegos en el desarrollo cognitivo y académico de los niños, explorando sus beneficios, riesgos y condiciones necesarias para un uso educativo efectivo.
Videojuegos y aprendizaje en la era digital

En la actualidad, dentro de un contexto marcado por la transformación tecnológica global y la necesidad de que la educación se adapte a las nuevas dinámicas de aprendizaje, los videojuegos se están consolidando como interesantes herramientas pedagógicas. Sin embargo, no se trata de cualquier juego, sino de aquellos diseñados específicamente para fortalecer los procesos educativos en niños.
De esta manera, emergen como una alternativa innovadora para fomentar el desarrollo cognitivo infantil. Integrando un enfoque lúdico y participativo que enriquece el aprendizaje escolar, haciéndolo más atractivo y efectivo.
Bases pedagógicas
Para comprender el impacto de los videojuegos en el rendimiento y progreso cognitivo, es esencial enmarcarlos dentro de las teorías del aprendizaje. En este sentido, autores como Piaget, Vygotsky y Kolb proporcionan un marco teórico sólido para entender cómo podrían facilitar el aprendizaje activo, la interacción social y el desarrollo de habilidades cognitivas superiores.
Así, enmarcándose dentro del concepto de “juego serio”, que combina el entretenimiento con objetivos educativos concretos, los videojuegos educativos se alinean con el enfoque constructivista, en el que el estudiante desempeña un papel activo en su aprendizaje. Dicha integración fomenta el aprendizaje experiencial y contribuye al fortalecimiento de competencias digitales (Garay-Montenegro et al., 2021).
Pero… ¿Qué beneficios concretos traen?

Dentro del contexto educativo, al ser interactivos y adaptativos, fomentan habilidades cognitivas esenciales como la atención, la memoria de trabajo, el razonamiento lógico y las funciones ejecutivas. De hecho, múltiples evaluaciones empíricas han demostrado que los niños que los utilizan muestran mejoras significativas en pruebas cognitivas.
No obstante, las habilidades desarrolladas dependerán, en gran proporción, del tipo de videojuego utilizado. Concretamente, algunos son diseñados especialmente para mejorar habilidades matemáticas, de lectura o de ciencias (Núñez-Naranjo et al., 2024).
Efecto en el rendimiento y motivación
En suma, la incorporación de videojuegos en el aula tiene un impacto positivo en el rendimiento académico y la motivación escolar. De hecho, al ser diseñados para aprender conceptos específicos de manera interactiva, facilitan la comprensión y retención de la información.
Y, a su vez, al tratarse de una herramienta lúdica, aumentan la motivación y el interés de los estudiantes por aprender. Por último, la participación activa y el “feedback” inmediato contribuyen a un aprendizaje más profundo.
Percepciones sociales: ¿Oposición o transformación?
Aunque la tecnología ha ganado un papel fundamental en las aulas, las opiniones sociales sobre su implementación en la educación presentan una notable diversidad. Al respecto, un estudio exploratorio realizado en España, con la participación de 400 personas, identificó seis perfiles distintos, que van desde posturas altamente favorables hasta enfoques más tradicionales y cautelosos.
La mayoría de los participantes reconocieron los beneficios de los videojuegos en el desarrollo cognitivo y académico. Pese a ello, persistieron algunos mitos y preocupaciones, como la asociación con violencia y adicciones. Tales resultados sugieren que, si bien su aceptación en la educación ha estado en aumento, todavía existen barreras culturales y sociales que deben ser abordadas para su integración efectiva en el sistema educativo (Núñez-Barriopedro et al., 2020).
¿Existen riesgos asociados?

Una vez explorados los beneficios potenciales de los juegos en la educación, es importante reconocer los inconvenientes asociados con su uso excesivo. En concreto, la adicción, el aislamiento social, la fatiga visual y la reducción de la actividad física, son algunas de las preocupaciones que se han planteado. Tales riesgos son aún más preocupantes en la adolescencia, una etapa crítica con especial vulnerabilidad a las influencias externas y comportamientos impulsivos.
Y no olvidemos la necesidad de supervisión
Por tales motivos, la supervisión y orientación por parte de los adultos resulta fundamental para prevenir e identificar usos problemáticos. Específicamente, se deben establecer límites claros, promover un equilibrio entre lo digital y lo social, y seleccionar videojuegos apropiados para la edad, con contenido educativo y positivo.
A su vez, en el ámbito escolar, los docentes deberán cumplir el rol clave de guiar e integrar estos recursos de forma efectiva en el currículo. Acompañando activamente a los estudiantes en su uso y asegurando que, efectivamente, contribuyan en su aprendizaje (Garay-Montenegro et al., 2021).
Conclusión
En resumen, los videojuegos educativos se podrían convertir en aliados pedagógicos si son bien seleccionados y utilizados bajo supervisión. Si bien aportan al desarrollo de habilidades cognitivas y mejoran el rendimiento, requieren una integración consciente dentro del proceso pedagógico.
Por último, persisten desafíos importantes como prevenir el uso problemático y evitar que el componente lúdico opaque los objetivos formativos. En este sentido, la pregunta central es: ¿cómo diseñar videojuegos que sean pedagógicamente sólidos, emocionalmente estimulantes y socialmente seguros para las infancias digitales?
Referencias bibliográficas
- Garay-Montenegro, J. I. y Ávila-Mediavilla, C. M. (2021). Videojuegos y su influencia en el rendimiento académico. Episteme Koinonía, 4(8), 23-34. http://dx.doi.org/10.35381/e.k.v4i8.1343
- Núñez-Barriopedro, E., Sanz-Gómez, Y. y Ravina-Ripoll, R. (2020). Los videojuegos en la educación: beneficios y perjuicios. Educare, 24(2). https://doi.org/10.15359/ree.24-2.12
- Núñez-Naranjo, A. F., Sosa-Quiñonez, S. J., Jaramillo-Guzmán, E. A., Romero-Moya, D. A. y Nicolalde-Páez, D. E. (2024). La influencia del uso de videojuegos educativos en el desarrollo cognitivo infantil. 593 Digital Publisher, 1(2). https://doi.org/10.33386/593dp.2025.1-2.2958





















