Actualmente, en los grandes deportes de élite, los deportistas inician su carrera a muy temprana edad. En ese proceso atraviesan varias instancias decisivas, principalmente su desarrollo físico, psíquico y emocional. El rol que ocupan los adultos que rodean a estos jóvenes será de suma importancia. Hablamos de adolescencia y deportes de élite, una combinación dinámica, y del acompañamiento psicológico a los deportistas jóvenes.

¿Qué implica ser un deportista de élite?

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En líneas generales, las personas que tienen éxito en los deportes de alta competitividad inician sus prácticas en la adolescencia temprana o incluso en la infancia.

David Joyce y Daniel Lewindon (2014) manifiestan que para ser un deportista de élite se requiere de un conjunto de condiciones.

Por un lado, se necesitan herramientas técnicas y tácticas que se irán incrementando con el constante entrenamiento.

Por otro, se encuentran las capacidades físicas, que incluyen la carga genética y el talento, así como también, un importante desarrollo psico-emocional.

¿Qué diferencia a un deportista de élite?

Ambos autores hacen mención sobre el éxito deportivo, indican que consta de cuatro grandes ítems:

  • Gran tiempo de planificación
  • Anhelo por mejorar el rendimiento
  • Estabilidad
  • Responsabilidad

A estos ítems es interesante agregarles el sueño (dormir entre 7 y 8 horas aproximadamente), alimentación (controlada por profesionales) y hábitos saludables (no consumo de drogas y alcohol, por ejemplo). Los deportes de élite buscan un alto rendimiento y este tipo de hábitos serán fundamentales.

La diferencia por excelencia entre el deporte de élite y el deporte amateur radica en que los primeros buscan la máxima competitividad, siendo esta regulada a nivel estatal y debiendo cumplir una serie de decretos particulares en cada país. Mientras que el deporte amateur es practicado por placer, no tiene un reglamento específico a cumplir y no se recibe dinero a cambio.

Desarrollo físico en la adolescencia

El desarrollo físico en la adolescencia tiene como principal característica su dinamismo. Es decir, el cuerpo comienza a atravesar constantes cambios. Siguiendo esta línea, se inicia un proceso de familiarización y aceptación del nuevo cuerpo a partir de su exploración.

Tony Strudwick (2016), entrenador de fútbol estadounidense, manifiesta en su libro Soccer Science, que existen dos fases en el desarrollo físico en la adolescencia:

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  • Fase de desarrollo (12-15 años): Dotada por varios cambios en el cuerpo, tanto su tamaño como en su composición.
  • Fase de performance (16-19 años): Las variaciones físicas comienzan a ser más individuales, así como su maduración.

Cuando se trata de adolescencia y deportes de élite, quienes se ocupan de potenciar el desarrollo físico en la adolescencia deben atender a tres ítems:

  • Performance en la competición: Esta aumenta a medida que los deportistas van entendiendo el deporte y se profesionalizan.
  • Capacidad de trabajo físico: Entre los 9 y 12 años aumenta rápidamente y, tras ello, el crecimiento será paulatino.
  • Capacidad para explotar el trabajo físico: Estrechamente relacionada con el ítem anterior, sucede de la misma forma.

Retomando a Tony Strudwick (2016), este explica que el crecimiento en las mujeres es más acelerado entre los 9,5 y los 12 años, mientras que en los hombres sería entre los 10 u 11 años hasta los 14. Así, poco a poco, vamos evidenciando la necesidad de brindar un acompañamiento psicológico a los deportistas jóvenes. Veamos más.

Características psicológicas y emocionales en la adolescencia

Si bien anteriormente se hizo mención a todos los procesos que atraviesa el cuerpo, no hay que olvidar que estos están íntimamente relacionados con lo que sucede a nivel emocional y psicológico.

Así pues, es observable dentro de dicho aspecto la inestabilidad, tanto en el estado de ánimo, motivación, compromiso, autoconfianza y el foco atencional.

Esto, en algunas oportunidades, puede generar desencuentros con el cuerpo técnico, ya que impide, en cierta medida, el entrenamiento que se busca en un deportista de élite.

Por otra parte, la presión y exigencias por lograr un estereotipo físico pueden derivar en angustia, tristeza, estrés e incluso en depresión.

Particularmente, en los deportes, el cuerpo queda en un lugar principal y de gran exposición. De esta forma, es fundamental que los adultos que rodean al deportista presten especial atención a tales conductas, y se desarrolle una propuesta de acompañamiento psicológico a los deportistas más jóvenes.

Acompañamiento psicológico a los deportistas jóvenes

El rol de los padres

“Al adolescente le afectan mucho las realidades del mundo”.

Violet Oaklande

Partiendo de esta frase, y a sabiendas que en los deportes de élite los adolescentes están inmersos en un mundo adulto-exigencias, dinero y negocios, el rol que tendrán los padres o los adultos responsables será clave:

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  • Tener un acercamiento respetuoso y atento.
  • Estar dispuestos a la escucha y el diálogo, así como a observar las conductas y necesidades que presentan los adolescentes.
  • Respetar los tiempos y sus sensaciones, pues el entrenamiento y la competición van obteniendo progresiva exposición.

Posición frente a errores y frustraciones

Darse cuenta y entender los tiempos del adolescente es fundamental. Cuando el deportista comete ciertos errores en su performance deportiva, a la hora de conversar sobre el tema se debería:

  • Revisar cuándo, cómo y dónde hablar con él o ella.
  • Pedir permiso a la hora de opinar y hacerlo con respeto cuando la opinión no es solicitada.

Generalmente, esta situación provoca tristeza, enojo, rabia, angustia o todo ello. En consecuencia, la forma de afrontarlo podrá sumar sensaciones positivas y de apoyo o, por el contrario, generar conflictos.

Adolescencia y deportes de élite: La performance deportiva

En el día de la competición hay muchas emociones puestas en juego. Como adultos referentes del adolescente, una buena forma de acompañar es preguntar explícitamente qué posición desea y necesita para un mejor apoyo

Algunas de las posibilidades son alentar, comentar algunas observaciones, observar en silencio o directamente no concurrir.

Ahora, en cualquier tipo de deporte, la atención y la motivación está puesta en juego. Por lo tanto, es indispensable buscar alternativas que beneficien al participante. En otras palabras, respetar la posición que como deportistas adolescentes necesitan.

¿Cómo puede apoyar el psicólogo deportivo?

Por último, para que el trabajo con el deportista (sea en un deporte individual o en equipo) tenga carácter integral es conveniente un abordaje interdisciplinario (técnico/entrenador, profesor de educación física, médico, psicólogo, nutricionista, etc.).

Adolescencia y deportes de élite: Construir el camino al éxito.

Roffé (2005), mencionaba que la ayuda psicológica es un medio para que el deportista que tiene condiciones físicas y técnicas obtenga un desarrollo integral

El psicólogo deportivo no busca ser amigo, ni del cuerpo técnico ni del deportista. Por el contrario, en muchas oportunidades, es un mediador entre ambos, trabajando de forma ética y confidencial.

Asimismo, Oaklander (2004) expone que el trabajo psicológico en la adolescencia radica, en gran medida, en trabajar con profundidad aquellos sentimientos que pueden ser difíciles de compartir con la familia.

De esta forma, entre las tareas que desempeña el psicólogo deportivo se encuentra el mejorar algunas habilidades psicológicas. Por ejemplo, el control de la presión, atención, motivación, control de la ansiedad o toma de decisiones dentro del juego. Y, cuando se trata de deportes en equipo, se realizan trabajos para optimizar la cohesión grupal así como la comunicación.

Conclusión

La adolescencia requiere de adultos atentos y disponibles para su correcto desarrollo. En consecuencia, el deportista de élite que inicia su carrera a muy temprana edad y atraviesa grandes exigencias no es la excepción. 

Sumar a este proceso el acompañamiento psicológico será altamente beneficioso, pues este profesional colaborará con el desarrollo integral, aumentando su rendimiento y procurando una sensación de bienestar para el deportista y su círculo cercano.

Referencias bibliográficas

  • Joyce, D. y Lewindon, D. (2014). High- Performance Training for Sports. Estados Unidos. Human Kinetics.
  • Oaklander, V. (2004). Ventanas a Nuestros Niños. Santiago de Chile, Chile. Editorial Cuatro Vientos.
  • Roffé, M. (2005). Fútbol de presión: psicología aplicada al deporte. Buenos Aires, Argentina. Lugar editorial.
  • Strudwick, T. (2016). Soccer Science. Estados Unidos. Human Kinetics.