Tras la pandemia, se ha reportado un aumento de informes de violencia doméstica durante la crisis y la demanda para refugios de emergencia. No es la primera vez, algo parecido ocurrió durante desastres como el terremoto en Haití, en 2007, el huracán Katrina, en 2005, o la erupción del monte Saint Helens, en la década de 1980. Y pandemias como la del sida, el brote del virus del Ébola, influenza y gripe porcina. A medida que esto continúa, no solo se incrementa la incidencia y la gravedad de la violencia hacia la mujer, sino también otros tipos de violencia. Ahora, esta violencia estructurada ya existía y era omnipresente. Algunas de las implicaciones de la violencia de género en tiempos de pandemia desembocan en lesiones físicas, mentales, sexuales y problemas de salud reproductiva, incluidas las infecciones de transmisión sexual, VIH y embarazos no planificados. Definamos algunos conceptos (OMS, 2009).

Algunas definiciones que hay que tener en cuenta

  • Igualdad de género: Igualdad de trato entre mujeres y hombres en las leyes y políticas, e igual acceso a recursos y servicios dentro de las familias, las comunidades y la sociedad en general.
  • Equidad de género: Equidad y justicia en la distribución de beneficios y responsabilidades entre mujeres y hombres. 
  • Violencia de género: Violencia que involucra a hombres y mujeres, en la que una persona suele ser la víctima; y que se deriva de relaciones desiguales de poder entre ambos. Aunque la violencia, mayormente, está dirigida contra una mujer, o afecta a las mujeres de manera desproporcionada, también hay casos contrarios. Incluye, pero no se limita a, daño físico, sexual y psicológico (abarcando intimidación, sufrimiento, coacción, y/o privación de libertad dentro de la familia o dentro de la comunidad en general). También, se añade la violencia que surge de relaciones de poder desiguales entre hombres y entre mujeres (por ejemplo, la violencia homofóbica).
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  • Contra las mujeres: Cualquier acto público o privado de violencia de género que resulte o sea probable que dé lugar a daños o sufrimientos físicos, sexuales o psicológicos hacia las mujeres, incluidas amenazas de tales actos, coacción o privación arbitraria de la libertad.
  • Contra los hombres: Cualquier acto público o privado de violencia de género que resulte o sea probable que dé lugar a daños o sufrimientos físicos, sexuales o psicológicos hacia los hombres, incluidas amenazas de tales actos, coacción o privación arbitraria de la libertad.
  • Violencia de pareja íntima: Cualquier comportamiento de un hombre o una mujer dentro de una relación íntima que causa daño físico, sexual o psicológico a quienes están en la relación.

Violencia de género, una realidad silenciada en la pandemia

Lo cierto es que una pandemia no solo conlleva repercusiones en cuanto a rupturas en la economía, la sociedad o infraestructuras. También implica un aumento de violencia, aislamiento, soledad, incertidumbre, conflictos y estrés.

No con esto, efectos de dicha situación, como ansiedad, colapso emocional, problemas de sueño y depresión, entre otros, seguirían manteniéndose incluso después de que termine el COVID-19. Especialmente, la violencia de género desencadenada en tiempos de pandemia (Sharifi et al., 2020).

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Las expectativas del rol abusivo de la pareja, la pérdida de un trabajo, ingresos familiares insuficientes, dependencia financiera como consecuencia de la pérdida temporal o permanente del trabajo, entorno familiar hacinado, desequilibrio en la vida laboral y familiar y dificultad para adaptarse a las situaciones actuales son factores que podrían contribuir a un entorno que desencadene la violencia (Vranda y Febna, 2020).

Ahora, la violencia de género ocurre en todas las sociedades, clases sociales y grupos culturales, siendo un problema de salud pública de carácter mundial.

Hay otra población afectada a parte de los progenitores, el 70-80% de los niños que son testigos de violencia doméstica requieren de asistencia de salud mental para diversos problemas de conducta o trastornos emocionales (Kolbe y Büttner, 2020).

Pero, ¿por qué aumenta la violencia durante la COVID-19?

Ante una pandemia, existe una miríada de problemas que actúa como predisponente de este tipo de situaciones. La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2020) determina que el estrés, la interrupción de las redes sociales y la disminución del acceso a los servicios pueden aumentar los casos de violencia.

Así mismo, las medidas de distanciamiento y confinamiento, conllevan un riesgo inevitable del incremento de violencia doméstica, por ejemplo. Pues, en dicha situación excepcional, puede existir un menor contacto con los familiares y amigos que brindan apoyo y protección. A esto, también hay que sumarle que, el temor y miedo a contraer la COVID-19, genera que muchas personas no acudan a un hospital para recibir tratamiento de sus lesiones.

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Así pues, quien ejerce la violencia puede hacer uso de las restricciones generadas por el COVID-19 para tener un mayor poder y control, reduciendo, de esta forma, el acceso del otro a servicios, ayuda y apoyo psicosocial.

Si a lo anterior, se le suma el hecho de que los servicios de salud, centros de crisis o servicios de protección han estado más limitados, el escenario empeora notablemente. Especialmente, en casos de personas migrantes, mayores, con discapacidad o transgénero. En definitiva, ante la discriminación interseccional (Londoño, 2020).

Con esto, ante situaciones de tal calibre, no hemos de olvidar la adopción de estrategias de afrontamiento disfuncionales, entre las que se incluye el abuso de sustancias. Y es que, ya hay estudios que muestran un aumento de las ventas de alcohol durante la pandemia. Por otro lado, también influye la dependencia a nivel económico, que puede suponer la inestabilidad o pérdida laboral, para con la persona que perpetúa la violencia (Mittal y Singh, 2020).

No solo duelen los golpes: Efectos psicológicos

En este apartado, nos centraremos en las consecuencias a nivel psicológico que conlleva la violencia de género, haciendo alusión al título de la obra de teatro “No solo duelen los golpes” de Pamela Palenciano. Y es que, la violencia de género en tiempos de pandemia no se limita, ni se ha limitado nunca per se, a aspectos físicos.

Un estudio a nivel nacional, que recogen Kolbe y Büttner (2020), presentó que el 64% de mujeres que fueron víctimas de violencia de pareja íntima reportaron lesiones físicas y 56-80% problemas a nivel mental, efectos similares también se encontraron para los hombres que fueron víctimas de este tipo de violencia, a pesar de su menor prevalencia (aproximadamente, entre un 3,4%-20,3%).

Sin embargo, cuando se especifican cifras tenemos que contar con que existe un subregistro de los casos. No solo por el estigma y las presiones sociales, sino porque la mayoría de veces se documentan solo los delitos denunciados.

Así pues, por ejemplo, síntomas del trastorno de estrés postraumático (TEPT) pueden presentarse tanto en personas que sufren maltrato como en aquellas que lo han sufrido. Al igual que ansiedad, depresión, sugestión, impotencia, angustia, un elevado locus de control interno, evitación y conductas suicidas (o suicidio), entre otros. Este tipo de situaciones de violencia, se enmarcan en el llamado ciclo de la violencia y se mantienen en la denominada pendiente de la violencia.

Conclusión

Un modelo de respuesta integral sería lo más adecuado para estas situaciones. No con esto, es necesario capacitar a los trabajadores de la salud para que puedan reconocer los signos de violencia de género en la víctimas. Así mismo, un equipo multidisciplinario con esta capacitación, donde se incluyan psicólogos, psiquiatras y servicios sociales, entre otros, es clave. Por otro lado, la inclusión de planes de respuesta por parte de las organizaciones de respuesta humanitaria, gobiernos y establecimientos de salud también son fundamentales.

Así, además de las intervenciones comunitarias, aquellas que son de carácter mediático pueden ser una herramienta de cambio potente en la sociedad. Ahora bien, el contenido ha de ser cuidadosamente evaluado sin caer en sensacionalismo o sesgos. La violencia de género en tiempos de pandemia es un problema de salud público donde todos tenemos que informamos para evitar caer en juicios de valor o desinformación, tanto de la persona que perpetúa la violencia como de quien la recibe.

Referencias bibliográficas

  • Dlamini, J. (2020). Gender-Based Violence, Twin Pandemic to COVID-19. Critical Sociology, 1-8. https://doi.org/10.1177/0896920520975465
  • Kolbe, V. y Büttner, A. (2020). Domestic Violence Against Men—Prevalence and Risk Factors. Deutsches Aerzteblatt Online. 117(31-32), 534-541. https://doi.org/10.3238/arztebl.2020.0534
  • Londoño, N. (2020). Expresiones de la violencia basada en género en el marco del confinamiento por COVID-19. Nova18(35), 107-113. https://doi.org/10.22490/24629448.4194
  • Mittal, S. y Singh, T. (2020). Gender-Based Violence During COVID-19 Pandemic: A Mini-Review. Frontiers in Global Women’s Health1, 4. https://doi.org/10.3389/fgwh.2020.00004
  • Sharifi, F., Larki, M. y Latifnejad Roudsari, R. (2020). COVID-19 Outbreak as Threat of Violence against Women. Journal of Midwifery and Reproductive Health8(3). https://doi.org/10.22038/jmrh.2020.16036
  • UN Women (2020). Violence against women and girls: the shadow pandemic. https://www.unwomen.org/en/news/stories/2020/4/statement-ed-phumzile-violence-against-women-during-pandemic.
  • Vranda, M. N. y Febna, M. (2020). Response to Sexual and Gender-Based Violence Against Women During COVID-19. Indian Journal of Psychological Medicine42(6), 582-584. https://doi.org/10.1177/0253717620966735
  • World Health Organization (‎2009)‎. Promoting gender equality to prevent violence against women. World Health Organization. https://apps.who.int/iris/handle/10665/44098
  • World Health Organization (‎2020)‎. COVID-19 and violence against women: What the health sector/system can do. (publicación WHO/SRH/20.04). Sexual and Reproductive Health and Research, WHO.