El acoso escolar, una forma de maltrato entre iguales cuya característica principal es la presencia de agresión intencional hacia una o varias víctimas. Quien sufre de acoso se encuentra sometido a situaciones negativas de forma prolongada, repetitiva y molesta, en la que se manifiesta una relación de poder asimétrica. Hemos analizado las consecuencias a nivel cognitivo, emocional y neuropsicológico de dicho fenómeno investigado décadas atrás. Ahora, con el paso del tiempo, este tipo de maltrato se haya trasladado al plano digital. De hecho, 1 de cada 3 jóvenes admite haber sufrido algún tipo de ciberacoso (UNICEF, 2019). La tecnología, cuando es usada con responsabilidad trae grandes beneficios. No obstante, esto puede cambiar si las intenciones de su uso no son positivas, abriendo paso al acoso digital. ¿De qué trata el ciberbullying y por qué debemos trabajar en la prevención del ciberacoso?

¿Qué es el ciberacoso o ciberbullying?

Como bien lo hemos mencionado anteriormente, el acoso da paso a una relación de agresión cuya intención es generar un daño dada la relación asimétrica de poder entre la víctima y victimario. Este tipo de conductas puede darse por diversas vías y, en el caso del ciberacoso, el agresor utiliza las tecnologías de información y comunicación (TIC) como el medio central para hacerlo posible.

Tres características principales

Ciberacoso - foto - NeuroClass

Por lo tanto, entendemos al ciberacoso como aquellas conductas que causan daño de forma repetitiva, deliberada y hostil hacia alguien por medio del uso de la tecnología. Ahora, cuando hablamos de acoso o ciberacoso existen tres características principales que se atribuyen a esta situación: repetición, desequilibrio e intencionalidad.

No obstante, cuando se trata de ciberacoso, estos factores varían de acuerdo al tipo de tecnología o dispositivos utilizados. Asimismo, el daño que ocasiona la presencia de esta relación de maltrato cambia.

Ejemplos de ciberacoso

Por ejemplo, cuando una persona publica una imagen no deseada en una determinada red social para que se vuelva pública, hablaríamos de una misma imagen, pero cuya visualización puede ser incontable. Ante una situación de acoso digital, hay una línea muy delgada entre la distinción sobre el nivel de implicación que tiene una persona que observa, reenvía, comenta o refuerza una imagen indeseada en la red social.

Es decir, debido al gran impacto, rapidez y facilidad que puede llegar a tener una publicación ofensiva, el hecho de contribuir a propagar dichos daños puede variar entre unos y otros, pero no eximir su responsabilidad (Save the Children, 2014). Adicionalmente, este tipo de acoso tiene la desventaja de que es encubierto, puesto que el victimario puede escudarse bajo el anonimato de un perfil falso.

Antes de nada, para trabajar en prevención del ciberacoso debemos comprender cómo se manifiestan estas conductas, por lo que conviene mencionar algunos ejemplos de ello:

  • Publicar y compartir contenido sin autorización y/o que sea falso.
  • Exposición de información personal de la persona que lo padece.
  • Emitir comentarios ofensivos hacia alguien.
  • Utilizar cuentas falsas para hacerse pasar por alguien más.
  • Monitorear los movimientos de otra persona sin su consentimiento.
  • Enviar amenazas a través de las redes sociales.

Factores de riesgo en el ciberbullying

Conocer que existen algunos factores que influyen entre los jóvenes que pueden sufrir ciberbullying con respecto a otros que no lo son, nos da pautas para trabajar en la prevención del ciberacoso. Según Save the Children (2014):

Personales

ciberbullying
  • Estar expuesto a situaciones de violencia intrafamiliar o de género.
  • Tener dificultades para establecer relaciones interpersonales o de habilidades sociales.
  • Encontrarse en situaciones de exclusión escolar o incluso acoso. Por ejemplo, pertenecer a un grupo minoritario.
  • Usuarios activos de redes sociales o dispositivos digitales que están en constante exposición.
  • Personas que no gestionan correctamente sus emociones o no logran comunicarse de forma asertiva.
  • Jóvenes que buscan amistades (sobre todo) en redes sociales debido al contacto de extraños o potenciales agresores.
  • Estar involucrados en situaciones personales que puedan derivar en conflicto (problemas interpersonales, rupturas, dificultades académicas, etc.)
  • Jóvenes que no cuenten con una amplia red de apoyo que les ayude a enfrentarse a dichas situaciones.

Familiares

  • Ser parte de un entorno en el que no haya una buena comunicación, bajo una disciplina muy restrictiva o en el que los padres dirijan conductas violentas o negligentes con sus hijos.
  • Falta de límites o reglas claras, crianza muy permisiva en la que haya tolerancia a las conductas agresivas de los niños o jóvenes.

Sociales

  • Exposición a situaciones de violencia a través de los diversos medios de comunicación.
  • Un entorno educativo que no promueva relaciones interpersonales de respeto, tolerancia y aceptación entre unos y otros.

Consecuencias del ciberacoso/ciberbullying

En general, el estar expuestos a una situación amenazante y de maltrato produce un malestar general en la persona. Estudios afirman que es muy común la presencia de ansiedad, baja autoestima, estrés postraumático, rechazo escolar, sensación de soledad o aislamiento, factores psicosomáticos, depresión e ideaciones suicidas, o incluso suicidio (Garaigordobi y Machimbarrena, 2019).

Prevención del ciberacoso y recomendaciones

acoso digital

El estudio de Ortega-Barón, Buelga y Cava (2016) ha encontrado que el clima familiar y escolar influye y puede predecir el nivel de victimización de los jóvenes. Asimismo, la familia y la escuela pueden convertirse en factores protectores ante una situación de violencia.

En otras palabras, ambos entornos pueden promover un sentimiento de seguridad y balance emocional en los adolescentes con respecto a los adultos con los que se relacionan.

Seguridad cibernética: No más ciberbullying

En principio, es necesario enfatizar el uso responsable de cualquier perfil o red social en la que nos desenvolvemos:

  • Comprender que cualquier información que publicamos a través de las redes sociales deja de pertenecernos y se vuelve de dominio público. En consecuencia, esto nos permitirá decidir qué tipo y cantidad de información queremos exponer y conservar en privado.
  • Evitar contactar con personas desconocidas.
  • Limitar el tiempo de uso de pantallas.
  • Las redes sociales tienen la posibilidad de denunciar o eliminar aquellos comentarios que son inapropiados o que promueven la violencia, por lo que es importante identificar dichas funciones en cada plataforma.

Educación y acoso digital

Evidentemente, no podemos dejar de lado la importancia de la educación en esta y otras problemáticas. Sabemos que, a pesar de que las redes sociales suelen tener una edad mínima de uso, los adolescentes no se limitarán a usarlas solo por esta condición. Para profundizar en aspectos cruciales de esta etapa vital, te recomendamos nuestro curso en adolescencia.

Es por ello, que los centros educativos deben dotar a sus estudiantes de competencias y desarrollar habilidades ligadas al uso de dispositivos tecnológicos para su adecuada configuración. No obstante, la educación no debe limitarse estrictamente al uso sino que debe centrarse, con mayor énfasis, en la promoción de valores y construcción de relaciones interpersonales adecuadas:

acoso digital y ciberbullying
  • Empatía: El considerar las emociones de los otros y mostrar respeto hacia la individualidad de los demás es muy importante para comprender mejor sus situaciones.
  • Asertividad: Comunicar de forma efectiva lo que sentimos es una forma de evitar malos entendidos.
  • Pensamiento crítico: Desarrollar la capacidad crítica, analítica y reflexiva en los estudiantes permitirá que tengan un mejor criterio sobre las decisiones que van a tomar y responsabilizarse por sus actos.
  • Evaluación de las consecuencias: Fomentar el análisis de nuestros actos y decisiones a corto, mediano y largo plazo.
  • Competencias de autoprotección: Enseñar competencias de alfabetización digital para que puedan utilizar los dispositivos digitales de forma clara y responsable.

La familia como fuente de apoyo ante el ciberbullying

Como siempre se ha resaltado, la familia es la base de seguridad y apoyo para los jóvenes. Los padres deben procurar comunicarse con sus hijos, estar pendientes ante cualquier cambio de conducta y mantener una buena disposición para ayudarlos si hace falta.

Asimismo, no debemos dejar de lado una crianza cuya base sea el respeto y tolerancia hacia los demás. Por otro lado, llegar a acuerdos con respecto al tiempo y uso de dispositivos digitales permitirá un mejor uso.

Políticas de ciberseguridad y protección de datos ante el acoso digital

Definitivamente, cuando estamos hablando de una problemática que afecta a nuestros jóvenes, debemos abordarla como un problema social público. Por tanto, para lograr la prevención del ciberacoso, la participación gubernamental debe considerar normativas y políticas de protección, sobre todo en el tema de menores de edad. Esto es es necesario en cualquier parte del mundo, pues el acoso digital nos compete a todos.

Conclusión

Según datos de la UNICEF (2019), 1 de cada 5 estudiantes ha faltado a clases debido a una situación de ciberacoso y/o maltrato. Esto quiere decir que es un tema más trascendental de lo que muchas veces podemos imaginarnos, por lo que la prevención del ciberacoso es más que urgente.

Sin duda alguna, el cuidado de la salud mental de los jóvenes es fundamental, potenciar su bienestar psicológico construyendo a relaciones interpersonales basadas en el respeto, tolerancia, solidaridad y empatía es tarea de todos. El ciberbullying o acoso digital, como hemos visto, es una muestra de la importancia de hablar de respeto desde diferentes esferas.

Referencias bibliográficas

  • Garaigordobi, M. y Machimbarrena, J. (2019). Victimization and perpetration of bullying/cyberbullying: connections with emotional and behavioral problems and childhood stress. Psychosocial Intervention, 28(2). http://dx.doi.org/10.5093/pi2019a3
  • Ortega-Barón, J., Buelga, S. y Cava, M. J. (2016). Influencia del clima escolar y familiar en adolescentes, víctimas de ciberacoso. Revista Científica de Educomunicación – Comunicar, 46(16), 57-65. https://doi.org/10.3916/C46-2016-06
  • Ortega- Ruiz, R. y Córdoba-Alcaide, F. (2017). El modelo a construir la convivencia para prevenir el acoso y el ciberacoso escolar. Innovación Educativa, 27, 19-32. https://doi.org/10.15304/ie.27.4287
  • Save the Children (2014). Acoso escolar y ciberacoso: propuestas para la acción. https://idus.us.es/bitstream/handle/11441/75725/acoso_escolar_y_ciberacoso_informe_vok_-_05.14.pdf?sequence=1