Jugar en el exterior, es todo menos una pérdida de tiempo. El papel de la naturaleza en el desarrollo infantil es crucial gracias a los beneficios que conlleva. La capacidad innata de los niños para relacionarse con la naturaleza es tan positiva para el mundo como para ellos mismos. En general, los beneficios psicológicos, físicos y mentales son invaluables. A continuación, se mencionarán algunos específicos en el desarrollo infantil.

La naturaleza en el desarrollo infantil: Desarrollo Motor

Naturaleza y desarrollo infantil - Juegos - NeuroClass

Papalia, Wendkos y Dustin (2009) indican que en los niños de 3 a 6 años de edad, hay avances significativos en sus habilidades motoras gruesas. Como resultado, se produce un mayor desarrollo muscular, agilidad, fuerza, rapidez y control de equilibrio. 

También influye en las habilidades motoras finas, como la manipulación de objetos, coordinación visomotora, fuerza y control de músculos pequeños. Estos movimientos promueven destrezas de pinza, sostenimiento, manipulación con los dedos y definición de lateralidad. Adicionalmente, favorece la madurez del sistema vestibular (aparato auditivo y relacionado con el equilibrio) que incide en habilidades psicomotoras que construyen la noción de espacio.

Estimulación de los sentidos en la naturaleza

El medio ambiente es estimulante a los sentidos del niño, empezando por el tacto y las distintas texturas que puede percibir. Otro ejemplo en el que influye es la vista, debido a la recepción de estímulos visuales de los diferentes objetos y seres vivos (flora y fauna). Los olores y sonidos del entorno permiten al niño agudizar y desarrollar estos sentidos que, muchas veces, no son muy tomados en cuenta. En cuanto al gusto, el niño puede probar distintos tipos de plantas o productos de animales de una manera natural.

El desarrollo de las áreas motoras y sensoriales se produce gracias a que la corteza cerebral coordina sus sistemas de acción. Como resultado, estas habilidades son de gran utilidad para actividades físicas y artísticas posteriores. Una buena estimulación al aire libre con actividades que impliquen movimiento y sean lúdicas, permiten el desenvolvimiento del niño de manera natural en espacios abiertos.

Habilidades artísticas

El desarrollo de habilidades artísticas es resultado del contacto con la naturaleza como medio que despierta su creatividad.  El niño puede utilizar los objetos de la naturaleza para identificar figuras básicas de diseño y patrones simples. Posteriormente, pasará por la etapa pictórica que podrá ser representada y entendida de mejor manera al asociarla con figuras reales.

Naturaleza y beneficios en el desarrollo cognitivo

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El desarrollo cognitivo, el juego espontáneo y la convivencia en la naturaleza son vías de impulso para el desarrollo de la inteligencia. Cathy Bache explica en Freire (2011) que el disfrute de los niños, la experimentación y la libertad de la naturaleza, contribuyen a aumentar su fortaleza física y emocional. 

Al estar en un medio natural hay más libertad de expresión e interacción, sin miedo a ser juzgados. Por esta razón, el beneficio se observa al conformar la autoestima, definida como el valor y juicio crítico que vamos adquiriendo y que se va marcando cuando empezamos a compararnos con nuestros pares.

Consecuentemente, les da un sentido de autonomía, independencia y confianza en sus capacidades. Así, sentirse apreciados por otro tipo de seres vivos, ayuda al desarrollo de una buena autoestima. Los niños desarrollarán confianza e intuición al estar expuestos a situaciones de riesgo en las que aprenderán a detectar el peligro, pero resaltarán sus habilidades de supervivencia.

Naturaleza y beneficios en el desarrollo de lenguaje

Existe un crecimiento considerable en la adquisición de vocabulario entre la etapa previa a la escolarización y durante esta. Dicho aumento de vocabulario se da gracias a que, al mostrar curiosidad por el mundo que lo rodea, el niño da significados simples a las palabras que escucha. “A medida que los niños aprenden vocabulario, gramática y sintaxis, se vuelven más competentes en la pragmática, el conocimiento práctico de cómo utilizar el lenguaje para comunicarse” (Papalia et al., 2009, p.313).

Adicionalmente, esta asociación de palabras y sonidos son efectivas para promover sus habilidades fonológicas y conciencia fonética. Toda esta estimulación produce que se desarrollen habilidades necesarias para la alfabetización que empezará en la escuela. Y es que, el habla social y privada van a permitir la interacción con el medio social en el que se desenvuelve. Considerando esto, un ambiente de cuatro paredes puede limitar la capacidad del niño de aprender sobre el mundo que le rodea. No obstante, un espacio natural, estimulará el lenguaje de forma práctica y fácil de asociar.

Bienestar emocional del contacto con la naturaleza

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Al ser un lugar de transición y separación con los padres, los primeros años de escolaridad son determinantes para el desarrollo psicosocial del niño. En la escuela infantil, lograr el bienestar emocional del niño debe ser prioritario.

Es necesario garantizar un espacio de seguridad que permita la interacción social con sus pares. Estos espacios de interacción se producen de manera más fluida con el juego y actividades lúdicas en el entorno. Como explica Freire (2011), a diferencia de los juegos tecnológicos actuales y altamente estimulantes, los objetos de la naturaleza inducen al niño a la calma. Incluso, en la relación social y afectiva, tener reglas y límites claros, enmarca de mejor manera el vínculo social. Se vuelve a la práctica del juego libre, espontáneo y autorregulado en el que, sin mayores elaboraciones, se da el placer de disfrutar en el espacio.

Conclusión

La naturaleza naturaleza en el desarrollo infantil es estimulante para los niños. Es necesario abrir un espacio para que puedan descubrir el mundo y su entorno, mediante una propuesta libre y lúdica. Consecuentemente, lograr un aprendizaje con una experiencia real, que conecte sus sentidos y sus emociones será significativo. Este aprendizaje será consolidado de mejor manera, por lo que resulta fundamental buscar tales espacios desde la familia, los centros escolares y, por supuesto, la sociedad.

Referencias Bibliográficas:

  • Freire, H. (2011). Educar en verde. Barcelona: Graó.
  • Papalia, D., Wendkos, S. y Duskin, R. (2009). Psicología del desarrollo: De la infancia a la adolescencia (Undécima Edición). México D.F: Mc Graw Hill